Animales atrapados o ahogados en piscinas al buscar agua por la sequía y el calor

Hace unos días, en una alberca medio vacía en una parcela de El Jardinito, en la Sierra de Córdoba, aparecía un ejemplar de águila calzada atrapada y agotada, completamente mojada y sin poder emprender el vuelo. La sequía y la sobreexplotación de los acuíferos de la Sierra ha dejado secos a los arroyos y charcas de la zona, y animales como este águila, pero también todo tipo de aves, mamíferos, reptiles y anfibios, buscan beber en piscinas, albercas o balsas de agua que se encuentran en las urbanizaciones y que se convierten en auténticas trampas mortales para los animales.

En este caso, como muestra el vídeo que se adjunta en esta información, el águila calzada tuvo suerte y pudo ser rescatada con vida. Completamente mojada y sin fuerzas, fue sacada de la alberca. Pero este ha sido un final feliz en un ejemplo de los “muchos casos que se dan habitualmente en verano y que, especialmente en los últimos años, por las condiciones de sequía y calor” sufre la fauna silvestre de la Sierra, explica a este periódico desde Ecologistas en Acción Joaquín Reina.

“Las piscinas y albercas de muchas de las edificaciones, legales o no, construidas en la Sierra de Córdoba, se convierten en trampas mortales para una fauna silvestre sedienta por la sequía que venimos arrastrando desde hace años”, expone. “Allí donde haya una balsa de agua, un aljibe, una piscina, una arqueta… existe un peligro potencial de ahogamiento de diversas aves, mamíferos, anfibios y reptiles”.

Y es que, a lo largo de los veranos, Ecologistas ha tenido conocimiento del ahogamiento de zorros, tejones, comadrejas, gatos, anfibios, reptiles y también perros. “Es la primera vez que nos llega el caso de una rapaz, un águila calzada en este caso”, que quiso beber en la alberca medio vacía y, al posarse sobre la lámina de agua, se acabó mojando completamente y le fue imposible aletear para salir volando. Eso les ocurre a las aves. En el caso de mamíferos, reptiles o anfibios, acaban cayendo al agua presos de la sed, les es imposible escalar por la pared vertical y se ahogan.

La recomendación que se hace a quien tenga en su vivienda en la Sierra una piscina, una alberca o similar es “que la tengan llena o bien la tapen. Si está llena, los animales pueden beber en superficie sin caer. Si no la tienen en uso ni llena, es mejor que la tapen con una red o una chapa metálica”, explica.

Existe, de hecho, una Plataforma Stop Ahogamientos que trabaja en este sentido para visibilizar los miles de animales que cada año mueren en estas circunstancias y ofrece fórmulas y soluciones múltiples para evitar los ahogamientos de la fauna en estos casos, que van, además de llenar la piscina al completo o bien taparla, desde instalar rampas o piedras como puntos de apoyo para beber. “Se trata de evitar que se conviertan en trampas mortales para la fauna”.

Sequía en la Sierra de Córdoba

Joaquín Reina abunda en los casos que se dan en la Sierra de Córdoba y las circunstancias que los rodean. “Es un lugar de interés por la biodiversidad que tiene, con una gran presencia de especies y que, al llegar el verano y en particular estos últimos veranos con una reducción de precipitaciones de entre un 30% y 40% menos de la media, implica la sequía de los arroyos”.

“Las especies se tienen que buscar la vida. Esas charcas o arroyos eran y son puntos vitales. Pueden marcar que un animal viva o no viva”, advierte.

A la par que la sequía, la proliferación de parcelaciones y viviendas ha captado el agua de los acuíferos. Se han construido cientos de piscinas, albercas o balsas de agua. “En ellas buscan el agua desesperadamente los animales”, porque en la Sierra “nunca vimos tan secos los puntos de agua naturales, que son vitales y estratégicos para la supervivencia de cientos de animales”. Y así, la suerte de la fauna con la sequía y el calor “es otra derivada asociada al impacto de la urbanización de la Sierra de Córdoba”.

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