Más de 120 personas se organizan para rezar delante de una clínica donde se practica el aborto

Muñecos que suelen dar a las puertas de las clínicas abortivas

No es infrecuente ver delante de la clínica Gynetrisur un pequeño grupo, casi siempre mujeres, repartiendo panfletos sobre posibles efectos adversos que provocan los abortos o de cómo la creencia en su Dios ayuda a criar a ese futuro bebé. Esto hace que la presión implícita que sufren las mujeres que toman esta decisión sea aún más dura, aseguran desde la dirección del centro que, durante 40 días, verá a sus puertas un rezo continuo de más de 120 personas que se han unido para llevar a cabo la acción 40 días por la vida.

Este movimiento surgió en 2004 en Estados Unidos y este año será la primera vez que se realice en Córdoba. El objetivo no es otro que rezar en silencio "por el fin del aborto". Mediante una plataforma, los voluntarios se están uniendo para que, desde el 22 de septiembre y el 31 de octubre, en horario de de 9:00 a 21:00, siempre haya como mínimo una persona que rece "por la vida del no nacido".

Sabedores de que el Gobierno de España tiene la lupa puesta sobre el acoso que un sector de la población realiza sobre estas clínicas y las mujeres que acuden a abortar, la acción 40 días por la vida ha establecido para los participantes una "declaración por la paz" en la que se comprometen a actuar de forma pacífica, no promocionar ningún partido político, no obstruir las calles, no tirar basura a la acera o no amenazar ni entrar en contacto físico u ofender verbalmente a lo empleados o clientes de los abortorio (terminología usada por los movimientos pro-vida para designar estas clínicas que presenta un servicio sanitario legal).

La vicepresidenta de la Asociación de Clínicas de Interrupción del Embarazo (ACAI), Eva Rodríguez Armario, califica de "injusto" que "cada semana haya personas en la puerta de la clínica [es también la directora de Gynetrisur] en lo que es una clara acción de hostigamiento". Explica que no todas las mujeres que acuden a la clínica reaccionan de igual forma: "Algunas vienen con sus familias y tienen muy claro que tienen que abortar y que, además, es un derecho, pero se producen situaciones duras. Pero la mayoría de las mujeres abortan de espaldas a su familia; sólo lo cuentan a una o dos personas. Entonces, llegar a la clínica y encontrarse a un grupo de personas que no sabes si te van a hacer una fotografía o qué te van a decir, es muy violento. Estamos en una sociedad patriarcal y las mujeres tenemos un gran sentimiento de culpa con todo lo relacionado con la sexualidad y la reproducción, por lo que por muy convencida que estés, ese sentimiento está ahí".

Desde la clínica han notado que los días en los que estos grupos de personas están en la puerta, "las mujeres entran con un grado de ansiedad bastante alto. Algunas, incluso, llorando y angustiadas". Sin embargo, si una mujer acude con su familia, "la reacción es distinta ya que se siente arropada. Lo que experimenta entonces es una gran indignación por los folletos que, además, reparten". Rodríguez cuenta que uno de los papeles "decía que el aborto produce el aumento de cáncer de mama cuando no hay ninguna evidencia científica de eso".

A lo largo de los 30 años que Rodríguez lleva ejerciendo en estas clínicas ha visto cómo "la estrategia" de estos grupos pro-vida ha cambiado. "Antes le echaban la culpa a las mujeres pero se han dado cuenta que eso no es bueno así que la culpa nos la echan a nosotros, a los profesionales, y nos dicen asesinos mientras que a las mujeres que van a abortar le espetan que van a matar a su hijo".

¿Está penada esta práctica en el Código Penal?

Actualmente no, pero el Gobierno sí ha propuesto modificar el Código Penal para castigar con cárcel a quienes hostiguen en las puertas de las clínicas abortistas a las mujeres que acuden. Es más, el Gobierno reconoce que este acoso ha sido una constante desde la aprobación de la ley que despenalizaba el aborto en tres supuestos y de la norma de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo que reconoce el derecho de la mujer a interrumpir libre y voluntariamente la gestación en las primeras 14 semanas del embarazo.

Un informe elaborado en 2018 por ACAI con entrevistas a 300 mujeres que acudieron a abortar a varias clínicas de toda España mostraba que un 89% de esas mujeres se habían sentido acosadas y un 66% amenazadas. Estos grupos organizados, recoge el Gobierno, "abordan a las mujeres con fotografías, fetos de juguete y proclamas contra el aborto antes de que entren a la clínica. El objetivo es que las mujeres modifiquen su decisión a través de coacciones, intimidación y hostigamiento".

Por ello, ACAI ha solicitado una regulación que considere el acoso en las clínicas de este tipo de acciones como un delito de obstaculización del aborto. El Defensor del Pueblo inició en 2018 una actuación tras recibir la queja de una asociación de clínicas acreditadas para la interrupción del embarazo. Esta organización denunciaba el acoso al que se ven sometidas las mujeres que acuden a este tipo de centros y documentaba numerosos casos de hostigamiento en toda España. El Defensor del Pueblo valoró positivamente la propuesta de creación de zonas seguras para garantizar el acceso de las mujeres a estas clínicas.

Mientras que se modifica el Código Penal, ¿los ayuntamientos pueden hacer algo?

En palabras de Rodríguez, sí, "tal y como han hecho en Málaga mediante una normativa municipal gracias a la cual han disminuido las manifestaciones delante de las clínicas". Córdoba carece de cualquier tipo de regulación al respecto, "pero el Ayuntamiento sabe cuál es la situación que vivimos". En Gynetrisur, la dirección tiene un registro de todos los actos que se producen a la entrada del centro. Tras formular algunas denuncias "en las que casi obligaban a coger los papeles o le agarraban las manos a estas mujeres, estos grupos se limitan a ponerse delante de la clínica con los papeles".

A pesar de todo ello, la vicepresidenta de ACAI enfatiza en la importancia de que las mujeres, tras pasar las puertas de las clínicas, se encuentren con profesionales que quiten hierro a lo que ha ocurrido fuera y les transmitan alivio y tranquilidad ante el paso que dan.

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12 de septiembre de 2021 - 05:45 h