Seis meses y paseará entre las columnas del Templo Romano

Templo romano de Córdoba | MADERO CUBERO
La Junta de Gobierno aprueba el proyecto para la construcción de un acceso y una pasarela a los restos arqueológicos de la calle Claudio Marcelo

Dentro de seis meses se podrán tocar parte de las piedras ornamentales más antiguas de la ciudad de Córdoba. En ese plazo debe estar acabada una obra financiada por el Plan Turístico de Grandes Ciudades y cuyo fin es que los turistas puedan ver el Templo Romano de la calle Claudio Marcelo también por dentro.

La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Córdoba aprobó en su reunión de este viernes el proyecto de obra de la tercera fase del Templo Romano, que consiste en la instalación de una pasarela sobre los restos y de un pequeño centro de interpretación que estará abierto en la planta baja del Ayuntamiento. El proyecto prevé un presupuesto de casi 300.000 euros y un plazo de ejecución de obra de seis meses.

Ahora, el proyecto saldrá a licitación para que pujen los contratistas que quieran optar a la construcción e intervención en esta zona tan emblemática de la ciudad. Además, el acceso por arriba a los restos, abierto en el mandato anterior, está cerrado al turismo desde hace casi dos años.

El Templo Romano de Córdoba fue construido, probablemente para rendir culto imperial, a mediados del siglo I. Fabricado en mármol, ha permanecido oculto hasta el siglo XX bajo las antiguas casas capitulares. De hecho, se sospecha que sobre el edificio del actual Ayuntamiento de Córdoba hay bastantes más restos del edificio original.

El Templo Romano de Córdoba se declaró Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento, por Decreto 160/2007 de 29 de mayo. Asimismo forma parte del Conjunto Histórico de Córdoba, protegido desde el año 1929, y se encuentra inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.

Por lo que respecta a su entorno, se trata de un espacio urbano que ha experimentado importantes modificaciones a lo largo de la historia de la ciudad, desde la construcción de la muralla fundacional romana, el posterior complejo de culto imperial en la época de Augusto, su reutilización como elemento defensivo en el período emiral y califal, la construcción del convento de San Pablo en 1241, la construcción de las Casas Consistoriales en el siglo XVI, la apertura de la calle Claudio Marcelo a finales del siglo XIX, la demolición del viejo Ayuntamiento, el descubrimiento y posterior restauración del Templo romano, o la realineación de la antigua plaza del Salvador. En la actualidad el tejido residencial del entorno está configurado por edificios renovados a lo largo del siglo XX.

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