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Las huellas de Cervantes en la provincia de Córdoba

Las huellas de Cervantes en la provincia de Córdoba.

Redacción Cordópolis

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En un lugar de la provincia, rodeada de olivares y trigales y en plena campiña cordobesa, se halla una localidad, Castro del Río, cuyo nombre aparece ligado a uno de los escritores más universales de la historia de la literatura en español, el padre y creador del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes Saavedra y por cuyo fallecimiento se celebra el Día Internacional del Libro el próximo 23 de abril.

Aprovechando esta efemérides, proponemos dar un paseo por la provincia de Córdoba buscando las huellas que dejó este genio. Porque si bien es de sobra conocida la vinculación familiar del alcalareño a la ciudad de Córdoba, pues aquí pasó importantes períodos de su niñez gracias a la figura de su abuelo, Juan de Cervantes, también son los pueblos de la provincia testigos de historias que merecen ser contadas.

Aquí comienza un viaje por los emplazamientos y personajes que inspiraron algunos pasajes de sus libros, por historias que tienen huella cordobesa y que, de algún modo u otro, forman parte de la vida del Cervantes comisario real de abastos, encargado de recoger trigo, aceite y cuanto fuese necesario para abastecer a la Armada Invencible, del Cervantes recaudador de impuestos o del que se iniciaba como autor.

Empezamos este recorrido en Castro del Río, donde estuvo Cervantes hasta en dos ocasiones en 1588, recaudando fanegas para la Armada Invencible, y donde sería encarcelado sin posibilidad de defensa tras una acusación vertida contra él. Es ese momento de encierro, allá por 1592, el que algunos cervantistas como Jean Canavaggio fijan como germen de su gran obra literaria, El Quijote...qué bonito imaginar que este fantasioso hidalgo y su escudero Sancho pueden tener un origen castreño…

De allí, las huellas de la vida y obra de Cervantes nos conducen hasta Montilla, la patria también de su coetáneo el Inca Garcilaso, quien completó la tarea cervantina haciendo del español una lengua trasatlántica, y de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, quien fuera nombrado por el autor de El Quijote en su capítulo XXII.

Entre viñedos, bodegas y lagares donde se cultivan las uvas de las que nacen los vinos Montilla-Moriles deambulan personajes como Leonor Rodríguez, la Camacha, hechicera que fue juzgada por la Inquisición y cuyos poderes fueron recogidos por Cervantes en El coloquio de los perros.

Y qué decir de enclaves cervantinos como el antiguo Hospital de San Juan de Dios, ahora Ayuntamiento, donde se desarrolla un episodio de este coloquio perteneciente a sus famosas Novelas Ejemplares o la Casa de las Aguas, donde se encuentra custodiado el Archivo de Protocolos Notariales con la firma de puño y letra de Miguel de Cervantes. 

El llamado ‘Manco de Lepanto’ viajó por la campiña en más de una ocasión en su labor de cobrador de tributos e impuestos, siendo estos parajes quizá inspiración en su posterior etapa como autor. Estuvo también en Santaella donde se empapó de historias, leyendas y personajes que le sirvieron de inspiración literaria; es el caso de doña Aldonza, su ulterior Dulcinea del Toboso, o Alonso Colorado, el “guapo” de Santaella, un bandolero poco agraciado que inspiró aquel pasaje del Quijote en el que el hidalgo y Sancho liberan a unos condenados a galeras.

En su cometido de recaudador de trigo para abastecer a la Armada Invencible en su lucha contra Inglaterra recaló también en La Rambla, localidad cordobesa vinculada al escritor a través de Fray Juan Gil. Este trinitario, que se encontraba en el Convento de la Santísima Trinidad, ubicado en el municipio, fue quien intercedió por la familia del soldado Cervantes ofreciendo un rescate por él cuando le tomaron preso en Argel en la guerra contra los turcos.

Nuestra ruta por los municipios cervantinos no concluye aquí, pues son muchos los lugares por los que pasó Miguel de Cervantes y los cordobeses que influyeron en su trayectoria vital. Baena y Cabra, donde vivió el abuelo del autor y se refugió su padre, Rodrigo de Cervantes; Lucena, ciudad en la que vivió su íntimo amigo el poeta Luis Barahona de Soto, al que menciona en El Quijote, o Santa Cruz, lugar de paso y fonda en sus viajes como recaudador, son otros ejemplos.

Todos estos puntos conforman un mapa cultural y literario con lugares que pueden ser recorridos por los amantes de la literatura y que ofrecen una perspectiva única y diferente de Córdoba.

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