Vinos

Las barricas de vino cordobesas que en su segunda vida aromatizan whisky por todo el mundo

Rafa Cabello en su taller de barriles Casknolia

En el marco de la Denominación de Origen Protegida Montilla–Moriles, el vino es envejecido en barricas de madera que pueden ser incluso centenarias gracias a la labor de reparación de las tonelerías. Pero esta no es la única bebida que puede albergarse en estos particulares recipientes. Y es que las barricas cordobesas viajan a cientos de kilómetros de distancia para que en distintas destilerías aromaticen y ayuden a producir whisky.

Desde Bodegas Robles, en Córdoba, llevan transportando para este fin sus barricas desde hace aproximadamente diez años. Fue después de un viaje en 2012 a Escocia, según detalla Francisco Robles, cuando empezaron a llegar los primeros clientes. “Fui para proponer la incorporación del envejecimiento para fabricar whisky ecológico”, recorriendo de esta manera todas las destilerías de Escocia. “Ofrecimos la posibilidad de entrar en el sector ecológico de whisky con barricas envinadas con vino ecológico”. 

Tras varias operaciones con algunas destilerías, desde la bodega contactaron con Rafa Cabello, de Tonelería Del Sur, a quien le pareció “una magnífica idea” y comenzó a proyectarla a sus clientes de todo el mundo. Comenzando así a trabajar con mercados de India, EEUU, Alemania o Inglaterra.

Desde entonces, desde en la bodega envejecen el vino en las barricas para que, usadas o nuevas, se comercialicen con la madera “impregnada con el aroma de esos vinos”, caldos como el Pedro Ximénez y el amontillado, con crianzas de dos, cuatro y seis años.

Desde la tonelería J.L. Rodríguez también llevan 72 años encargándose de transportar barriles a 32 países. Uno de los más recientes ha sido Irlanda, a donde han viajado para la destilaría Boann, un pequeño negocio familiar que quiere recuperar una receta centenaria. Los profesionales montillanos han restaurado 68 barricas, también centenarias, de un total de 80 que rescataron de una bodega a punto de cerrar.

En el caso de Tonelería Del Sur –con quien trabaja Bodegas Robles– Rafa Cabello detalla que importan madera de roble de Estados Unidos y a partir de ahí fabrican las barricas que llenarán de vino durante dos años. Actualmente, detalla, en la bodega cuentan con entre 800 y 1.000 barriles que están envejeciendo vino ecológico. 

El 90% los barriles que exportan están 24 meses con la bebida dentro y la mayoría son de 250 litros –o media bota–. En estos bidones “el roble absorbe el alcohol y con el envinado lo que se consigue es que la madera absorbe unos 7 u 8 milímetros de vino, que llevan colores y aromas al whisky”, detalla. 

En el caso de los dueños de Boann llevaban buscando este tipo de barriles por todas partes del mundo desde Sicilia hasta Kentuky, pero finalmente los han encontrado en Montilla. Fue entonces cuando la tonelería se puso manos a la obra para reparar la mayoría de toneles posible. Unos barriles que, según detalla Juan Manuel, “tienen unas características especiales, como todos, según la bebida que se vaya a fabricar en este”. En esta ocasión resalta que “tienen aproximadamente cien años, el mismo tiempo que tiene el producto que quieren sacar”.

La bebida que quieren comercializar desde Boann está formada, según adelantaba El Día de Córdoba, por una mezcla –surgida en el país en 1920– destilada en un único alambique. Esta esta formada por un 40% de cebada cruda, un 30% de cebada malteada; otro 15% de avena; un 10% de trigo y, por último, un 5% de centeno. Una composición que deberá permanecer en estos barriles durante, al menos, tres años para que pueda llevar la denominación de origen de whisky irlandés.

La entrega final de estas barricas tuvo lugar hace aproximadamente un mes. Estas llegaron conteniendo la cantidad mínima de vino oloroso “para que el barril sufra lo menos posible en el transporte” por determinados factores, como el periodo de transporte o el calor del contenedor donde son trasladados.

La tonelería montillana se dedica a exportar el producto en su mayoría a países extranjeros como Escocia, China, Japón, Australia o por el norte de Europa. Viajes a todas partes del mundo que desde las dos tonelerías cordobesas se encargan de llevar el distintivo gustativo y olfativo del vino con denominación Montilla–Moriles al destilado típico de Irlanda o Escocia.

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