El presunto asesino de La Carlota se hacía pasar por cura

Vivienda en la que se halló el cadáver | FERNANDO HERMOSO

El hombre encarcelado en Madrid y sobre el que recaen todas las sospechas de ser el autor material del crimen de La Chica Carlota se hacía pasar por sacerdote en las diferentes poblaciones de la zona. De esa manera, habría logrado ganarse la confianza de la víctima, según han confirmado a este periódico fuentes cercanas a la investigación.

Aunque los investigadores son prudentes, las diligencias están muy avanzadas, según han confirmado las fuentes consultadas por este periódico. Todavía se está a la espera de conocer los datos de la autopsia que se le sigue practicando al cadáver hallado el jueves enterrado en el pequeño huerto de una vivienda de La Chica Carlota. Oficialmente, aún no se sabe a quién pertenece. Pero oficiosamente los investigadores no tienen ninguna duda: pertenece al hombre de 45 años propietario de la vivienda cuya desaparición fue denunciada por sus hermanos en septiembre del año pasado.

De hecho, este jueves los agentes de la Guardia Civil fueron al huerto precisamente a buscar los restos del desaparecido. Tras meses de investigaciones, una minuciosa inspección logró localizar un lugar sospechoso. En el huerto había una pequeña zona en la que se notaba que la tierra estaba algo más alta. Los agentes excavaron y rápidamente vieron que algo había bajo tierra. Era un cadáver en avanzado estado de descomposición.

Según las fuentes, el hombre que está en prisión y sobre el que recaen todas las sospechas no ha confesado en ningún momento ser el autor material de este supuesto crimen. Eso a pesar de que fue detenido en Ciudad Real con el vehículo del desaparecido, había usado sus tarjetas de crédito y sus documentos de identidad, y que incluso llevaba en el maletero un pico y una pala que también se están analizando por si los restos de tierra que conservaban se corresponden con los del huerto.

De momento, la investigación avanza. Los testimonios de los vecinos de La Chica Carlota son clave para ir cerrando el círculo y despejar incógnitas. Son precisamente estos vecinos los que confirman la relación que existía entre el desaparecido y el principal sospechoso, y cómo este último se hacía pasar por sacerdote. El sospechoso no está en la cárcel por este caso, aunque sí está formalmente investigado por el Juzgado de Posadas que dirige el caso. Está en prisión acusado de haber robado a otras personas drogándolas previamente. Las fuentes señalan que podría haber usado burundanga. La autopsia al cadáver hallado en La Chica Carlota busca también restos de esta droga, aunque probablemente al pasar tanto tiempo desde la muerte hayan desaparecido ya.

El caso ha podido ser resuelto gracias principalmente a la familia y a la diligencia con la que se ha llevado la investigación durante los últimos meses. Los hermanos de la víctima, representados por los abogados cordobeses Carlos Arias y Aurora Genovés, denunciaron los hechos en cuanto tuvieron conocimiento y han colaborado con una investigación que sigue abierta y bajo secreto de sumario.

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