El pollo frito pide paso: reanudan las obras del KFC en El Brillante tras tres años paradas

Reanudan las obras en el KFC de El Brillante | TONI BLANCO

Tres años después de que arrancase el proyecto, con las obras paralizadas por orden de la Policía Local desde hace más de dos años por no tener licencia y cuatro meses después de recibir el permiso definitivo de la Gerencia Municipal de Urbanismo, ahora sí, las obras del restaurante de comida rápida Kentucky Fried Chicken (KFC) en la capital cordobesa se han reanudado.

Este miércoles, a primera hora de la mañana, ya se podían ver a los obreros en el edificio de El Brillante que antiguamente era una sucursal de Cajasur y que ahora atraerá a los amantes del pollo frito que lleva por bandera esta marca estadounidense de comida rápida.

El nuevo restaurante, según la información facilitada por la cadena en su momento, contará con servicio de recogida en coche, Easy Auto, parque infantil, Tasty World, zona Wifi, zonas al aire libre y apertura los 365 días del año.

El pasado mes de noviembre, la Comisión de Licencias de Urbanismo otorgaba el permiso de obra para la construcción del restaurante. La obra se había parado en el año 2016 después de que la Policía Local acudiera al lugar y los agentes pidieran la correspondiente autorización, certificando que los promotores habrían iniciado los trabajos solo con un permiso inicial de seguridad otorgado a la constructora.

Por eso, la empresa que desarrollaba los trabajos fue sancionada y las obras suspendidas hasta que no le fuera concedido el permiso correspondiente. Ahora se reanudan unas obras que desde que se paralizaron han dejado una foto fija del edificio vallado y abandonado, tal y como fuera cerrado tras la visita de la Policía Local.

El inmueble se ubica en el número 11 de la avenida del Brillante y es anexo al antiguo edificio de la Hermandad de la Sagrada Familia, posteriormente Escuela de Magisterio. Este inmueble fue adquirido hace unos años y, de hecho, fue uno de los primeros edificios que se pusieron en venta cuando la BBK adquirió la caja cordobesa. En él se probó una curiosa experiencia piloto que era la posibilidad de ser atendido u operar desde el coche, algo que no salió bien y que acabó llevando al cierre de la sucursal hace cerca de 15 años.

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