Peatón, bicicleta y vehículo: el Ayuntamiento regulará sus prioridades de paso

Un grupo de ciclistas, en el Paseo de la Victoria | MADERO CUBERO

Peatón, bicicleta y vehículo. ¿Quién tiene prioridad? En algunos casos, no está claro. Tanto, que ni la propia Policía Local sabe cómo actuar, sobre todo con el cambio de usos que se está dando en la ciudad. Los tiempos están cambiando. Muchas ciudades han adaptado ya sus ordenanzas, sobre todo con la proliferación de peatonalizaciones, de creación de zonas 30, de convivencia entre ciclistas y vehículos, y otras exclusivas para el tráfico. El Ayuntamiento de Córdoba tiene previsto hacerlo. Para ello, ha sacado a licitación pública la redacción de lo que ha venido en llamar “ordenanza de movilidad”, llamada a sustituir la actual que regula exclusivamente el tráfico.

“En los últimos años se han producido importantes cambios en el sistema de movilidad de las ciudades. No sólo la bicicleta se ha ido incorporando progresivamente como modo de transporte habitual, sino que también han ido apareciendo una serie de elementos, maquinarias o vehículos, que se conocen como elementos de movilidad personal, muchos de los cuales están ayudados de motor eléctrico”, expone el Ayuntamiento en el pliego de condiciones de un contrato valorado en casi 14.000 euros. “Hasta el momento las directivas europeas no lo contemplan, habiéndose frenado su uso por falta de criterios de homologación y seguridad. Por ello, ante su creciente uso se plantea la necesidad de regulación”, justifica el Consistorio.

“En el caso de las bicicletas, ya incorporadas en muchos municipios en la ordenanza de movilidad o especificas de bicicleta, es conveniente regular su uso, teniendo en cuenta la protección y prioridad peatonal frente al uso de esta y además de que se trata de un modo de transporte medioambientalmente necesario, dándole prioridad frente al uso del vehículo privado”. De esta manera, el Ayuntamiento, a través del Área de Movilidad, ya está planteando cómo tiene que ser la futura convivencia en la ciudad. Primero, el peatón. Después, la bici y el transporte público. Y más tarde, todo lo demás.

Hasta ahora, en la ciudad está en vigor la conocida como “ordenanza de circulación”, que contempla que la Policía Local vigile casi exclusivamente los vehículos a motor. Ni peatones ni ciclistas, en muchos casos, tienen regulación propia más allá de la que aparece en el Código de Circulación, y que es para todo el país por igual. La nueva ordenanza pretende resolver las dudas que genera el Código de Circulación en muchos casos, como los de la convivencia precisamente entre los peatones, los ciclistas y hasta las bicicletas eléctricas. ¿Pueden ir por la acera como una bicicleta sin motor?

En general, las ordenanzas existentes tienen su origen en la necesidad de regular el uso de las vías públicas por parte del tráfico, especialmente de los automóviles. Sin embargo, las políticas de movilidad sostenible que se están desarrollando actualmente persiguen darle al peatón -y a los modos de transporte más respetuosos con el medio ambiente (transporte público y bicicleta)- un mayor protagonismo en la movilidad, desplazando al vehículo al final de la cadena de transporte.

La futura ordenanza tiene que definir muy bien qué es el espacio público, las zonas peatonales, aquellas de prioridad peatonal o de acceso restringido. También cómo tienen que ser los elementos para calmar el tráfico y reducir su velocidad (el tamaño de los bolardos, etcétera). Además, señalará por dónde tienen que ir los peatones, los ciclistas, las bicis con motor y los coches en la ciudad de una manera muy concreta, para evitar futuros conflictos.

En cuanto al uso de la vía pública, se contemplará desde las obras e intervenciones en la vía pública hasta la práctica de juegos, si el Ayuntamiento lo considera conveniente, pasando por los obstáculos, contenedores para obras y sacas de escombros y cualquier otro elemento auxiliar para su desarrollo, así como mudanzas, reservas para eventos o filmaciones, etcétera.

Más allá de estas dudas, se creará una normativa sobre la carga y descarga, con supuestos especiales, de paradas y estacionamientos, donde se priorizará todo lo relativo a personas con discapacidad. También qué hacer con vehículos abandonados, por dónde pueden y por dónde no circular las mercancías peligrosas, etcétera.

La empresa que se haga con el contrato tiene tres meses para enviar al Ayuntamiento una primera propuesta. Una vez consensuada con los diferentes técnicos del Ayuntamiento, tendrá otros tres meses para la redacción definitiva. El documento tendrá que pasar posteriormente por Pleno antes de entrar en vigor.

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