En La Merced, ante Jesús en su Soberano Poder

Bendición de Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder | TONI BLANCO

Humilde pero con ímpetu avanza. Su rostro refleja la fuerza de quien de ella requiere para soportar la carga -física y anímica-. En su hombro posa la Cruz. Camina con paso firme pero sereno. Las emociones al observarlo son diversas, pues siempre depende de quien mira. Quienes le aguardaran -que no son pocos- están ante Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder, titular que lo es de la Quinta Angustia. La imagen que es obra de Juan Jiménez y Pablo Porras ya se encuentra en la iglesia de la Merced, que es sede de su pro hermandad y que este sábado acogiera su bendición. Un acto éste muy esperado en la cuenta atrás de los días de Pasión este 2019 en la ciudad -guía de Cuaresma y Semana Santa de Córdoba- y que presidiera el obispo de la Diócesis, Demetrio Fernández, entre los sentimientos de los hermanos.

En efecto, Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder acompaña a María Santísima de la Quinta Angustia en el céntrico templo. También al Santísimo Cristo de la Merced y a Nuestra Señora de la Merced, cotitulares de la corporación que rige Rafael Jaén. Así es después de que la espera para su presencia terminara. El acto de su bendición es el inicio de una nueva etapa en la pro hermandad, que tuviera muy clara la hechura de la imagen. En este sentido, el Señor arroja una gran sensación de movimiento gracias al trabajo de sus autores, fundamentado en un amplio estudio anatómico y con uno de los más grandes imagineros de todos los tiempos de referencia. “Lo primordial en la imagen ha sido que desde un principio el concepto en que se ha trabajado ha sido en los cánones clásicos del siglo XVII, con fuentes en Martínez Montañés y Juan de Mesa sobre todo”, explica Juan Jiménez, prioste además de la futura cofradía.

“La imagen tiene muchísimo empuje en la zancada que lleva y va portando la Cruz con mucha fuerza. Ésta es una característica fundamental, con la que se repiten cánones de Juan de Mesa, especialmente en el Gran Poder de Sevilla y en el Nazareno de La Rambla”, añade quien es uno de los autores de la talla. En este sentido, expone que “la zancada y el movimiento están estudiados en el mismo tipo del Gran Poder, que es lo que la hermandad pidió”. “La rodilla izquierda es la flexionada. En el Cristo de La Rambla rompe el ángulo de la rodilla y la corva derecha para darle más impulso y que parezca que va a dar el siguiente paso”, prosigue Juan Jiménez. Precisamente esta última sensación es la que se otorga a Jesús en su Soberano Poder, cuya altura es de 1,84 metros en posición reclinada y de 2,04 si estuviera firme.

Acerca de la hechura del titular de la Quinta Angustia, Juan Jiménez indica que está tallado en cedro real y “anatomizado y policromado”. La obra está ejecutada, además, “como si fuera para no vestir” y tiene “la corona de espinas en bloque con la cabeza”. Otros detalles de importancia se hallan en la faz del Señor. “Lo primordial fue tanto la expresividad de la imagen en cuanto al contexto de la zancada y el movimiento como que en la cara reflejara fuerza, humildad y serenidad. Puede conmover más hacia el dolor o hacia la dulzura”, relata quien junto con Pablo Porras es uno de los artífices de tan significativa talla. “Lo que sí se puede acentuar es que en su antifaz se puede ver que es Hijo de la Quinta Angustia, porque los ojos son los de la Virgen. La mirada del Señor viene manada del rostro de Ella, tanto por el color como por las lagunas. No está llorando, pero sí tiene los ojos con lagunas para expulsar lágrimas”, afirma.

Por tanto, “se va a saber perfectamente que viene de los mismos artistas”. Porque Jesús en su Soberano Poder sale de las gubias de quienes tiempo atrás firmaran la hechura de María de la Quinta Angustia. Un hecho éste que para Pablo Porras y Juan Jiménez tiene un valioso significado. “Sentimentalmente, nos sentimos afortunados, ya que la Virgen fue obra nuestra y estamos muy unidos a la pro hermandad. Son dos años de trabajo, de un proyecto muy ilusionante”, asegura Jiménez. Por si fuera poco, la ejecución de la imagen “ha supuesto una responsabilidad”. “Tiene un tamaño muy grande, lo que nos llevaba a un estudio anatómico mucho más profundo, y es nuestra primera obra cristífera para Córdoba y nuestra tercera de Cristo”, agrega el imaginero en el apartado técnico.

A todos los detalles expuestos por Juan Jiménez se suman otros, visibles desde este sábado en La Merced. Sin ir más lejos, aunque el Señor en su Soberano Poder es de talla completa viste túnica rasa de terciopelo italiano en color morado. Tal es la prenda que luciera ya la imagen en su bendición y que completa un cordón de oro entrefino sin orlas -luce capuchones bordados también en oro- que realizara el sevillano Sergio Guzmán. En su cabeza, por otro lado, luce potencias diseñadas y hechas por Manuel Valera, descritas con anterioridad por EL CIRINEO, así como las cantoneras de Cruz que también tienen el sello del orfebre cordobés. En cuanto a este último elemento, en realidad son dos las cruces con que cuenta el titular de la Quinta Angustia, una es de capilla y la otra de salida. Ambas son de cedro de Canadá y tienen firma de Enrique Lobo, artista especializado también de Sevilla. Se trata de dos piezas de gran valor.

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