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Guille Morales

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El Gran Teatro ha acogido este 15 de abril el acto inaugural del Mayo Festivo de Córdoba. El pregón institucional, impartido por el alcalde, José María Bellido, abrió la velada con un discurso cargado de simbolismo y emoción, en el que se subrayó que mayo “no es solo un mes, es una forma de ser”. La intervención destacó cómo Córdoba “abre su alma” en estas semanas y puso el foco en las peñas como el elemento que da sentido a cada celebración.

En este contexto, se justificó la elección del pregonero, Juan Serrano, presidente de la Federación de Peñas Cordobesas, como la voz más representativa para anunciar estas fiestas. “No hay mejor voz para hablar de Córdoba que quien la vive desde dentro”, se afirmó, reconociendo su papel como representante de “miles de cordobeses que hacen posible que mayo sea una experiencia compartida”.

El discurso institucional también reivindicó el valor de la convivencia y la transmisión generacional, definiendo a las peñas como “el hilo invisible que une barrios y generaciones” y recordando que su esencia radica en compartir: “no guardan, entregan; no acumulan, reparten”. Así, el acto fue presentado no solo como una inauguración festiva, sino como un reconocimiento a ese trabajo constante que alcanza su máxima expresión durante el mes de mayo.

Tras esta introducción, el protagonismo recayó en Juan Serrano, quien ofreció un pregón profundamente personal, alejado de descripciones formales y centrado en la memoria, la emoción y la vivencia propia de la ciudad.

“Hoy no vengo a enseñaros Córdoba, vengo a recordarla con vosotros”, arrancó, marcando el tono de una intervención que recorrió su infancia, juventud y trayectoria vital siempre con la ciudad como eje. Serrano evocó su niñez en el entorno del Brillante, sus juegos, sus amigos y una Córdoba cotidiana que permanece intacta en su recuerdo.

Con un estilo cercano y salpicado de humor, repasó escenas de su vida: desde sus primeras experiencias en el Gran Teatro, donde nació su pasión por el cine, hasta las tardes en lugares emblemáticos de encuentro juvenil. También hubo espacio para la nostalgia al recordar la feria en el Paseo de la Victoria, las primeras sevillanas o los trayectos en Vespino con amigos.

El pregonero incidió en la huella imborrable que deja Córdoba en quienes se marchan, asegurando que “no os podéis imaginar cómo se extraña Córdoba cuando se vive fuera”. De hecho, gran parte de su intervención giró en torno a ese vínculo permanente, que le ha acompañado en su trayectoria personal y profesional, desde sus estudios en Madrid hasta sus proyectos cinematográficos.

Uno de los momentos más destacados fue cuando relató su aventura de recorrer las “Córdobas” del continente americano, un proyecto que convirtió en serie documental y que definió como un homenaje a la ciudad que “lleva por el mundo”. También avanzó futuros proyectos ligados a la provincia, reafirmando su conexión con la tierra.

Sin embargo, el clímax del pregón llegó al hablar del mes que estaba a punto de comenzar. “Mayo en Córdoba no se explica: se vive”, proclamó, antes de hacer un recorrido emocional por sus principales citas: la Cata del Vino, las Cruces, los Patios y la Feria.

En un tono festivo y cómplice, animó a los cordobeses a dejar atrás las preocupaciones y entregarse a la celebración: “olvidaos por unos días del mundo y sus tonterías, porque en mayo Córdoba es la ciudad de la alegría”.

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