Córdoba prohibirá circular a menos de cinco metros de una bici que vaya por la calzada

Un ciclista pasa delante de la Puerta del Puente

El próximo martes, el Pleno del Ayuntamiento de Córdoba aprobará la nueva ordenanza de Movilidad que regulará a partir de ahora el tráfico en la ciudad. En el trámite desde su aprobación inicial hasta la definitiva, que llega ahora, la ordenanza ha incorporado la creación de una Zona Básica de Emisiones (ZBE) en lo que es la actual Acire, en el casco histórico. Pero también un informe de la subdirectora general de Seguridad y SEIS de Córdoba que incorpora nuevas obligaciones a los ciclistas pero también de los conductores hacia las bicicletas.

En concreto, y según ha podido confirmar este periódico, a través de la propuesta elaborada por el equipo de gobierno, la ordenanza obligará a los conductores que circulen por cualquier calzada de la ciudad a dejar un margen de unos cinco metros de distancia a los ciclistas. Los ciclistas, como señala la Dirección General de Tráfico (DGT), no están obligados a circular por un carril bici. Pueden hacerlo, como cualquier otro vehículo, por la calzada. Y en caso de hacerlo, los conductores estarán obligados a respetarles, dejando un margen de al menos cinco metros de distancia de seguridad incluso aunque la velocidad sea baja.

En este caso, el Ayuntamiento ha decidido admitir una de las alegaciones presentada por el Consejo del Movimiento Ciudadano y unificar lo previsto en la norma en las carreteras. “Cuando un automóvil circule detrás de una bicicleta, mantendrá una distancia de seguridad prudencial y proporcional a la velocidad, que nunca deberá ser inferior a cinco metros”, señala de manera clara la nueva ordenanza.

Además, también se unifica el criterio en los adelantamientos. En este caso, los conductores deberán dejar margen por la derecha a los ciclistas. Hasta ahora se fijaba que hubiese una distancia de al menos 1,5 metros. Ahora se eleva a los dos metros. Y la norma insiste: el conductor podrá invadir el sentido contrario y pisar una línea continua para adelantar a un ciclista. El objetivo es “garantizar la seguridad” del ciclista, el más vulnerable en caso de accidente.

En las grandes avenidas, las que tienen varios carriles por sentido, el Ayuntamiento está obligado a habilitar y señalizar “ciclo carriles”. Los ciclo carriles serán siempre los del margen derecho más pegados a la acera. Cada pocos metros el Consistorio tendrá que señalizarlos. Los que están reservados para transporte público (autobuses y taxis) también serán compartidos y usados por las bicicletas, según señala la norma. La velocidad de los ciclo carriles estará limitada a 30 kilómetros por hora y “estarán suficientemente señalizados”, contempla la ordenanza.

Además, también hay obligaciones para los ciclistas. La ordenanza prohíbe aparcar las bicicletas en árboles y también en “elementos de mobiliario urbano cuando se dificulte el destino, la funcionalidad del elemento o cuando estos se puedan dañar”. Es decir, cuando una señal, por ejemplo, se tape o se ponga en riesgo con la bicicleta. Tampoco se podrán dejar bicicletas en las “zonas que impidan el paso de peatones, el acceso al transporte público y el uso específico de espacio reservado”, señala la norma.

Y por último también se aprueba otra alegación del Movimiento Ciudadano, que limita el tránsito de bicicletas por parques y jardines públicos urbanos “en los que no haya junto a ellos un carril bici”. En todos los parques sin carril bici los ciclistas deberán ir por él. Donde falten, solo por “los paseos pavimentados de más de tres metros de ancho”. Los paseos pasarán a ser considerados como “sendas ciclables” y serán compartidos por los peatones. Por ello estará prohibido circular a más de 10 kilómetros por hora. Los ciclistas se tendrán que bajar de la bici en caso de una alta densidad peatonal.

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