Jamón ibérico de Atlanta y criado con cacahuetes: Estados Unidos se queda con el mercado

Cerdos en la dehesa cordobesa.

Los productores de ibéricos de Los Pedroches siempre lamentaron que su producto no podía crecer más. Si quería seguir siendo ibérico, claro. Por mucho que le gustase el jamón a los americanos, los chinos o los japoneses, la dehesa de Los Pedroches no puede soportar más producción. Más cerdos en las encinas supone acabar con el ecosistema y, por tanto, con los ibéricos puros. Las bellotas que hay son las que son. Por eso, lo que acaba de pasar en Estados Unidos es una amenaza a un sector que poco, o nada, puede hacer ya. La exclusividad del jamón ibérico deja de estar en las dehesas españolas.

En el año 2008, el Gobierno de España permitió la salida de animales vivos para granja del país. Esa vía facilitó a dos emprendedores españoles, el sevillano Manuel Murga y el barcelonés Sergio Marsal, iniciar una aventura que puede revolucionar el mercado del ibérico. Estos dos empresarios son los dueños Acornseekers, la primera empresa dedicada a esta actividad porcina en Estados Unidos, concretamente en Flatonia (Texas). Acornseekers dispone de granjas en Texas y en Florida, cría más de 3.000 cerdos (ahora americanos, pero de pata negra) alimentados con bellota y vende a restaurantes y particulares lo que llaman su Ibericus Meat.

Sin embargo, su éxito ha sido rápidamente emulado por otro empresario estadounidense, Kurt Oriol, que directamente ha comenzado a criar cerdos ibéricos en Georgia, a dos horas y media de Atlanta, a los que da cacahuetes y que ha logrado, encima, registrar la marca. Su empresa se llama Iberian Pastures. Pero tienen un matiz. Los cerdos de Acornseekers no saben como un buen ejemplar de bellota. Los de Iberian Pastures, a lo mejor. Kurt Oriol es un emprendedor que sabe mucho de alimentación ecológica, y que ha descubierto que si en vez de bellotas a los cerdos les da cacahuetes, su aporte calórico es idéntico. Y su sabor, muy similar.

https://www.instagram.com/p/BiFvNPHhbPZ/?taken-by=iberianpastures

“A los cerdos le encantan. Se las devoran. Y con esta alimentación tienen un componente oleico superior a lo exigido en España”, explica Oriol, en declaraciones a Economía Digital. Los responsables de la producción aseguran que el sabor es comparable al de cualquier jamón ibérico español. Un consumidor no notará la diferencia. De eso sólo serían capaces los expertos catadores.

Esta compañía asegura que no venderá sus productos como ibérico español, sino ibérico americano. Y tampoco buscará ninguna denominación de origen concreta. No les hace falta. Sus jamones, sus paletillas y hasta sus presas y secretos se agotan en poco tiempo en Amazon Fresh, la tienda de productos frescos de otro gigante que amenaza también con quedarse con todo el mercado alimentario global. Y tiene un potencial de crecimiento extraordinario.

En Córdoba, las encinas necesitan décadas para producir bellotas. En Estados Unidos, los cacahuetes que comen los cerdos de Kurt Oriol son fácilmente producibles. Su potencial de conquistar un mercado gigantesco es enorme.

En 2015, la denominación de origen de Los Pedroches hacía balance y destacaba cómo habían aumentado las exportaciones de un producto considerado de lujo y que podría reportar unos enormes beneficios a los productores. Incluso se vanagloriaba de haber conseguido vender piezas en Estados Unidos. Ahora, el reino del ibérico se tambalea. Y todo por que un día España dejó que salieran animales vivos.

“Yo no hubiera dejado salir a los cerdos de España”, decía el gran embajador de la cocina española en Estados Unidos, el chef José Andrés, en declaraciones a The Washington Post, añadiendo que lo único que podía suceder es que “España perdiera beneficio”.

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