Los intérpretes de lengua de signos vuelven a denunciar su situación laboral

Los intérpretes de lengua de signos protestan por su situación laboral | MADERO CUBERO
El colectivo pide que la Junta de Andalucía cumpla un convenio de 2007 que estipulaba la contratación de ocho intérpretes por provincia

No hace mucho que los intérpretes de lengua de signos se manifestaron por sus condiciones laborales. Fue el pasado junio pero la situación no ha mejorado. Por ello, el colectivo se ha manifestado de nuevo a las puertas de la Delegación de Gobierno de la Junta de Andalucía.

La figura del intérprete de lengua de signos en el ámbito educativo empezó en Andalucía en 1996 gracias a un convenio entre la Consejería de Educación y la Federación Andaluza de Asociaciones de Personas Sordas. El objetivo de ese acuerdo era igualar la situación comunicativa de las personas sordas dentro del ámbito educativo. Sin embargo, en 2007 finalizó ese convenio y la Consejería, a través del ente de Infraestructuras y Servicios Educativos (ISE), sacó a licitación los puestos de trabajo de este colectivo. “Ese mismo año, ese mismo organismo había firmado un acuerdo donde se comprometía a contratar a ocho intérpretes por provincias y como personal laboral. Sin embargo, lo firma y, acto seguido, externaliza”, ha explicado Pepe Cosano, representante del colectivo. “Pedimos que cumplan este convenio pero desde la Junta de Andalucía nos dicen que no hay dinero”.

El colectivo también denuncia que en los pliegos de contratación “prima la oferta económica más ventajosa. La principal consecuencia de esto es el deterioro de nuestras condiciones laborales”, ha comentado Cosano. El colectivo asegura que en las tres últimas licitaciones “hemos perdido en torno a 400 euros, nos obligan a cogernos las vacaciones y nos han quitado las horas de preparación. Así no podemos ofrecer una interpretación de calidad”.

A esta situación se unen las enfermedades que conlleva la profesión, como tendinitis o contracturas. Cosano ha explicado que “ninguna de estas dolencias están consideradas como consecuencias de nuestro trabajo, a lo que hay que sumar el desgaste mental que supone la interpretación. Hay estudios a nivel internacional en los que se demuestra que un intérprete, si está solo, únicamente puede interpretar cuatro horas haciendo descansos cada 45 minutos”.

El colectivo demanda, además, “que se nos contrate a un 100%, como ya estuvimos en 2006, y no a un 75% que es la situación actual. Nosotros no somos un servicio externo. Estamos codo con codo en el proceso educativo de las personas sordas. Sin nosotros, no hay comunicación. No tiene sentido un profesor enseñando a un alumno sordo sin la figura del intérprete”, ha sentenciado Cosano. El próximo 2 de diciembre, los intérpretes de lengua de signos han convocado una huelga general a nivel andaluz y emprenderán una marcha al Parlamento de Andalucía.

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