"El flamenco sin emoción sólo es movimiento"

Masterclass de la bailaora Carmen Cortés | MADERO CUBERO
La bailaora catalana Carmen Cortés imparte un curso donde enseña a sus alumnos la importancia del sentimiento y la expresión a la hora de bailar

Su baile es fuerza y expresión. Es rabia acompasada con sentimiento. Su taconeo es igual que su mirada desde que se sube a un escenario: directo y firme. La bailaora Carmen Cortés es, además, coreógrafa y directora artística. Sabe mucho de baile. Desde 1958, la artistas lleva toda una vida pegada a los escenarios. Antes de presentar su último espectáculo en el Gran Teatro, La Gitanilla, Cortés acude al Teatro Góngora donde le esperan ochos alumnos para su masterclass, su aportación formativa dentro de Festival de la Guitarra.

Durante tres horas, la bailaora cambia los aplausos del público por las miradas atentas de sus alumnos. Ninguno pierde detalle de todos los consejos de la artista. Lo que les cuenta Cortés no les suena a "chino". Ya lo han escuchado antes. Son alumnos del Conservatorio de Danza y de la Escuela de Danza. Pero, en boca de Cortés, el flamenco suena diferente. Y se siente de manera distinta.

La bailora catalana es reconocida nacional a internacionalmente por la fuerza y el sentimiento con los que acompaña cada uno de sus espectáculos. Para ella, la danza es expresión y emoción. Entre explicaciones, Cortés hace partícipe a sus alumnos de su manera de concebir el flamenco. "A lo largo de mi carrera me he dado cuenta de una cosa: de la importancia de la emoción. Es importantísimo que cada persona la exprese al bailar. El flamenco, sin emoción, sólo es movimiento", cuenta la bailaora.

Este mantra lo repite una y otra a sus alumnos a lo largo de la masterclass. Hace hincapié en ella. "Un baile es emoción". Ya sea individual y en grupo. Es en esta última ocasión donde el ensayo se hace aún más importante. La bailaora señala que "por supuesto, cada uno tiene su expresión y emoción. Pero, cuando se trabaja en grupo, eso hay que ensayarlo. Esos dos aspectos no se pueden perder nunca, pero el baile hay que llevarlo a la vez. Cada uno debe sentir, sí, pero todo en orden".

Con un pañuelo a modo de canasta, la bailaora da indicaciones a una alumna de cómo bailar correctamente un tanguillo. Y, de nuevo, da una clase de profesionalidad fuertemente aliñada de la sabiduría que aportan los años. "Si no hay canasta, hay que improvisar. Debe haber un elemento que lo sustituya. Así que, haces así (se coge la parte derecha de su falda y la lleva a su parte izquierda), que parezca que hay una canasta, y a bailar". Y comienza a taconear.

A lo largo de la masterclass, Cortés también alude a la importancia del movimiento de la muñeca. "Es una de las partes más significativas del flamenco y también es expresión y emoción", apunta la artista. Tras las muñecas, los ojos y la mirada lo son todo. Por ello, Cortés explica a sus alumnos que "siempre hay que mirar de frente" y que "no sólo se mueven los ojos. La cabeza es un todo y siempre tiene que por delante de los hombros".

La labor docente de Cortes le ha llevado a dar clases en festivales de toda España y las citas de danza más importantes que tienen lugar en Europa, América y Asia. Además, durante años ha impartido clases magistrales en Münich (Alemania), llevando un seguimiento de los conocimientos adquiridos y el progreso de sus alumnos.

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14 de julio de 2016 - 07:30 h