Epremasa compra un pinchabotellas y ocho contenedores de transporte

Vehículo de Epremasa, en una imagen de archivo.
La empresa provincial de basura pretende mejorar el sistema de reciclaje de residuos

La Empresa Provincial de Residuos y Medio Ambiente (Epremasa), perteneciente a la Diputación de Córdoba, ha destinado más de 120.000 euros a la instalación de un pinchabotellas en la línea de envases ligeros, y de ocho contenedores para el transporte de residuos desde las distintas instalaciones de transferencia al Complejo Medioambiental del municipio cordobés de Montalbán.

Según ha informado la Diputación en una nota de prensa, esta iniciativa supone dos nuevos servicios que favorecerán el desarrollo de las labores de la empresa provincial, dedicada al servicio de recogida y tratamiento de los residuos sólidos urbanos generados por los municipios de la provincia de Córdoba, con la intención de conservar y mejorar el medio ambiente.

En lo referente a la sustitución del pinchabotellas, ubicado en la línea de selección de envases, se pretende mejorar la calidad del reciclaje, ya que su función es romper y rasgar las bolsas que se transportan en la línea con la finalidad de vaciar su contenido y poder así ser seleccionado en la línea de separación automática, reduciendo el volumen a la hora de embalar y enfardar el material. Esta reducción de volumen posibilita, además, un ahorro en el coste de transporte.

La presidenta de Epremasa, Auxiliadora Pozuelo, ha destacado que “la instalación de este equipo, cuyo presupuesto asciende a 27.000 euros, es necesaria para poder cumplir con los requerimientos, en lo que se refiere a especificaciones técnicas de materiales recuperados, del Sistema Integral de Gestión (Ecoembes), habiendo quedado pendiente esta actuación desde la modificación de la línea de envases realizada en 2014”.

En cuanto al suministro de contenedores de transferencia, para los que se han destinado un total de 93.600 euros, se ha tenido en cuenta la necesidad de reposición de aquellas unidades cuyo desgaste era más “significativo”, ya que los equipos sobre los que se realiza la actuación entraron en funcionamiento entre 2000 y 2001, por lo que tienen una vida media superior a los 15 años.

“Esto, unido a la naturaleza del material que transportan --mezcla de residuos asimilables a urbanos que pueden contener sustancias abrasivas y corrosivas--, hace que presenten un alto grado de desgaste”, según ha destacado Pozuelo, quien además ha detallado que “al no haberse realizado con anterioridad, es necesario poner en marcha un plan de renovación de los mismos”. “Esta actuación es la primera a realizar, completando la misma durante los ejercicios 2017 y 2018 para llevar a cabo la renovación de la totalidad de estos equipos”, ha concluido.

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