Brillante cierre a la Magna Nazarena

Nuestro Padre Jesús del Buen Suceso | TONI BLANCO

El binomio comienza a ser irrefutable. Cada gran cita está precedida por la inquietud. Si no sucede siempre, casi. La incertidumbre meteorológica acompaña a los cofrades en sus jornadas más intensas. Lo hace a modo de particular agorero que a veces logra aguar ilusiones y otras, como ésta, sólo intimida. Tal y como ocurriera ocho días antes, este domingo resulta memorable para quienes lo aguardaran. Especialmente para los integrantes de las 18 hermandades que tuvieran previsto el regreso a sus templos tras la clausura de ‘Por tu Cruz redimiste al mundo’. Porque al igual que sucediera con la Magna Nazarena la lluvia es únicamente el presagio de una tristeza que, por fortuna, no tiene lugar. Así, una clara mejoría del tiempo permite que la exposición acogida por la Mezquita Catedral durante la última semana gozara de su merecido broche.

Brillante fue el cierre de la muestra también reconocida como Magna Nazarena al ser la advocación de Nuestro Padre Jesús Nazareno la principal. Tuvo lugar mediante la salida procesional de 18 pasos y el Vía Crucis de otros dos. Titulares de un total de 18 hermandades de la capital pusieron así el punto final a una semana memorable en la que la Mezquita Catedral albergó 43 imágenes de la capital y la provincia. Todo con motivo de diversas efemérides, como el 90 aniversario de la consagración de Córdoba al Sagrado Corazón de Jesús, el 75 de la creación de la Agrupación de Cofradías o el 25 de la coronación canónica de Nuestra Señora de La Fuensanta. Todo con un gran atractivo para cofrades de la ciudad y otros municipios cordobeses y también para no pocos visitantes. Todo con el sueño de vivir días grandes.

Miles de personas habían acudido a la Mezquita Catedral desde el pasado domingo, lo que se reflejó en colas que se mantuvieron en el Patio de los Naranjos y el entorno del monumento cada día. La exposición fue un éxito y encontró su final la mañana de este domingo con una celebración eucarística que fue antesala del comienzo del retorno de casi una veintena de imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno a las localidades en que les rinden culto. El comienzo de los regresos lo marcó la hermandad del Huerto, que al igual que a la ida optó por realizar su salida de manera solemne. Así, Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto y el Señor Amarrado a la Columna marcharon en parihuelas con el rezo del Vía Crucis. Ambas tallas recorrieron el casco histórico hasta el Compás de San Francisco desde las dos y dejaron estampas para el recuerdo al acceder al convento cisterciense de la calle Encarnación.

Pero era a las cinco cuando estaba fijado el inicio de una serie de procesiones que se desarrolló de forma continuada. A esa hora cruzó la Puerta de las Palmas, desde la Mezquita Catedral, Nuestro Padre Jesús del Buen Suceso, que lucía como durante la semana una nueva túnica bordada. Éste fue uno de los grandes estrenos que deparó la Magna Nazarena. Ya entonces la aparente normalidad en otros puntos de la ciudad era en realidad bullicio en torno al primer templo de la diócesis. Calles como Cardenal Herrero, Magistral González Francés o Torrijos estaban abarrotadas por centenares -e incluso algún que otro millar- de personas, que esperaban para vivir otra jornada para la historia en ámbito cofrade. El sol permanecía presente en un cielo raso y era muy agradable la temperatura.

Las precipitaciones con había arrancado el domingo eran, como sucedió en la Magna Nazarena, parte de un excesivamente reciente pasado. El brillante cierre de la semana concedió la oportunidad de disfrutar de la Centuria Macarena camino del Campo de la Verdad o de la enorme chicotá de Nuestro Padre Jesús de la Pasión tras abandonar la Mezquita Catedral por la Puerta del Perdón. Esta entrada no fue la única que utilizaron las hermandades para dejar atrás, hasta la Semana Santa de 2020, el primer templo de la diócesis, pues también salieron no pocas por la de Santa Catalina. Por allí inició su trayecto hasta San Andrés, por ejemplo, Nuestro Padre Jesús de las Penas. Con el Gitano se vivió una circunstancia única como lo fue que le acompañara una banda de música, la de la Esperanza por supuesto. Por mismo punto pasaron también Nuestro Padre Jesús del Silencio y el Santísimo Cristo del Amor, que como ocho días antes anduvieron con música de capilla, o el Santísimo Cristo del Descendimiento. El paso de misterio radicado en San José y Espíritu Santo repitió su marcha en silencio.

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