Según sean tus facciones, así deberá ser tu peinado

Son muchas las dubitaciones que encuentran numerosas mujeres a la hora de elegir un nuevo corte de cabello. ¿Largo o corto? ¿Con caída sobre los hombros y en capas o de una sola pieza? ¿Con flequillo o sin él? ¿Hacia adelante o lateral? ¿Igual o desigual? ¿Ancho o estrecho y a picos? Y así…., hasta cansarse y seguramente continuar con el mismo estilo de siempre, unas aburridas, otras descontentas y el resto aceptándose a regañadientes. Y hasta, quizá, oyendo de su entorno aquello de "¿por qué no cambias, que vas como hace años?". Siempre con un rintintín que aún las amaga más y siembran dudas mayores y más desmoralizantes que otra cosa.   Veamos qué soluciones puedo aportarte para estar segura de realizarte un cambio…

Comencemos por los flequillos: dan mucho de sí para disimular rostros que no sean ovalados, existiendo de ellos innumerables variaciones: largos, cortos, rectos, ladeados, punteados, degrafilados, a pico sobre la frente, ovados, con o sin movimiento… a la vez que conformando un "argumento" de distinción. No importa combinarlo con tal cual estilo, el caso es que sea armonioso con tu cara y en relación al corte final.

Y, ahora,  veamos algunos estilos de cortes de cabello combinados con los flequillos y la forma del rostro y que pueden darte alguna idea:

  • Rostro alargado y estrecho: Hay que conseguir redondearlo ligeramente y hacerlo más armonioso. Es adecuado hacerle un corte a la altura del hombro con capas finas que aporten movimiento. Mejor si es ondulado o rizado (de ser liso, puedes hacerte un suave ahuecado fijo en los laterales); de ser liso, no te hagas capas demasiado cortas. Te aportará volumen a los dos lados de tu cara, sin exagerar. El corte a la altura del hombro y con capas finas, para que el cabello no caiga por el peso.                                                                                                                                                            
  • En forma de corazón: Si la barbilla es puntiaguda y la frente y las mejillas son amplias, debes intentar no dar volumen en la parte superior. Te irán muy bien los estilos cortos (no exagerados) y texturizados (desiguales pero ordenados con un corte a tijera), siempre con capas suaves que dirijan la atención a los ojos con un corte semi largo que den volumen al mentón o capas de semi cortas a muy cortas. No te hagas el flequillo denso, ni recto hacia adelante, sino hacia un lateral y en capas.                                                                                                                                                            

Rostro en forma de diamante: Son aquellos que tienen la frente y la barbilla estrecha, mientras que las mejillas son anchas. Aquí debemos extremar precauciones y tratar de equilibrar el rostro. Le irán perfecto los estilos de medio largo al largo, siempre ondulados, rizados. Mejor, capas cortas que aporten volumen a la zona de la coronilla y a la de la frente. No dar volumen en zona de mejillas ni utilizar estilos lisos y sin forma. Los flequillos ideales

Rostro redondeado: Suelen ser caras con un largo y ancho muy similar, sutilmente ovalado en sus extremos alto y bajo. Es necesario, por lo tanto, estrechar las facciones con tu nuevo estilo de corte. Debe llevar un ligero volumen en la parte superior-lateral de la cabeza y, en este caso, llevar la frente semi despejada o con un flequillo capeado y entresacado (con tijera dentada) para que no quede denso. Le van muy bien la raya a un lado y las melenas medias y largas, tanto lisas como onduladas o con movimiento, aunque también son ideales los estilos rectos pero no los cortes cortos o demasiados rizados.

Rostro cuadrado: El largo y el ancho es similar, mientras que la barbilla es cuadrada. El objetivo es dulcificar el rostro y enmarcarlo. Le irán ideales las medias melenas a la altura de los hombros y con capas a la altura de la coronilla pero sin llegar a ella. No utilizar flequillos rectos o demasiado ‘duros’, aunque sí puede optarse por alguno lateral degrafilado.

Rostro aguilado:   ‘Non problem’. La mancha de una mora con otra verde se quita. Lo mejor es aumentar el aguilado… pero siempre con talento. Flequillos laterales largos y muy exagerados le irán perfectos, siempre cubriendo algo más que media frente,  a la vez que en el arranque de la dirección los cabellos serán cortos y al bies, hasta ir alcanzando su progresión a largo y muy largo. Los cabellos no deben ser largos y lisos y muy pegados al rostro, ya que exagerarían –resaltándolo- el aguilado facial. 

Siempre es necesario retocarse con maquillaje para disimular algunos rasgos que el corte y peinado, por sí solos, nunca podrán lograr, además de una indumentaria que complemente un todo, como eres tú con tu cuerpo. No lo olvidéis. Ambos son… como todas las cosas, nunca un milagro. O, como los alimentos, que hay que cocinarlos; y mejor si –cual fuera un maquillaje- se le añaden determinados aderezos que potencien lo guisado.

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15 de noviembre de 2016 - 05:59 h