Mi homenaje - y agradecimiento - a Ketty Kaufman

La muerte de Ketty Kaufman me ha clavado una espina dolorosa que ha desgarrado buena parte de mi alma. Sin embargo, su adiós no podrá borrar mis gratos recuerdos vividos en una filial y mutua relación como compañeros en su programa A mi manera de Radio España, allá entre 1.997 y 2.001… Viene a mi memoria aquel momento en el cual la conocí personalmente, después de haberla admirado como periodista en distintos medios de comunicación (Tómbola, Aquí hay tomate, Waku Waku, incluso anteriormente viéndola en la película A la luz de la luna y con posterioridad colaborando con María Teresa Campos en Día a día, siendo ella periodista del corazón y de temas sociales). Sucedió una mañana de aquel Enero del ’97. Ketty se había interesado en mi colaboración una vez que había sabido de los consejos que yo ofrecía en el dominical del diario Ya semanalmente, el conocido Dígame, y que con posterioridad se hicieran famosos en TV-1 con el nombre de , hasta internacionalizarse.

Ante mí se presentó tal como era: aparentemente sofisticada pero natural y recatada a la vez, así, como si fuera tímida, Observé en ella su alta estura para ser mujer, con excelente presencia, vestida elegantemente, bien perfumada y con aquel peinado, resuelto en rizos grandes sobre la media melena que le caracterizaba, mientras en su mano sujetaba unos folios, con anotaciones a mano, que le servían de guión. Nos saludamos cortésmente y me invitó a pasar al estudio desde donde se emitía su programa A mi manera. Todo fue muy rápido y grato. Había aprovechado un descanso publicitario y no había tiempo que perder. Ya en el interior, antes de sentarnos ante los respectivos micrófonos, me presentó a quienes eran sus colaboradores puntuales y que aquel día cuadraron en el programa para mi satisfacción: el doctor Abril, a Naty Mistral y a Sara Montiel… ¡¡Ahí era nada!! Contándola a ella ¡¡menudo cuarteto para ser el primer día de colaboración!! Sinceramente, y a pesar de mi experiencia en los medios y extrovertido carácter, me quedé algo dubitativo ante la presencia de aquellas personalidades. ¿Podría estar yo a la altura de ellos mediante mis consejos de belleza? Todo un reto, sin duda que trataría, no de vencer, pero sí estar a su altura.

El programa fue ameno y todo se resolvió felizmente. Tuve llamadas de oyentes que me preguntaron cuestiones sobre su arreglo personal, a la vez que Sara Montiel y Naty Mistral, incluso la propia Ketty, también se interesaron, entre llamada y llamada, porque les aclarara algunas cosas que le embargaban sobre su arreglo personal. No había duda, ellas mismas me daban cancha para que me explayara y perdiera aquella pequeña timidez inicial, sin demostrarme que así lo habían intuido. Maravillosas ambas. Y maravillosas aquellas tertulia a posteriori del programa, donde cierto día conocí a Amilibia, su esposo.

Terminado el programa, Ketty me comunicó que contaba conmigo para sábados y domingos, que le encantaban mis consejos y la forma de exponerlos. ¡¡Qué bien!! ¡¡Y qué mujer tan estupenda!! Sí, porque ella me abrió, sin saberlo, la difícil barrera para que mis Tony-Trucos se hicieran un famosos, hasta llegar a TVE-1, al programa Así son las cosas (dirigido por Alfonso Yunta, siendo el presentador Manolo Jiménez y colaboradora fija la también fallecida Margarita Landy, la conocida y reputada criminóloga ya desde el diario El caso).

Pocas semanas después, en la misma emisora, otro excelente profesional de las ondas, Curro Castillo, me ofrecía un espacio en su programa con el mismo objetivo. Hablar de temas del acicalamiento en casa, para seguirle Constantino Mediavilla en Onda Madrid. ¡¡ Y después la tele!! Lo repito: Ketty me abrió las puertas de la comunicación de manera masiva, naturalmente que sin pretenderlo ella. ¿O sí? Quizá lo intuyera de antemano, no sé, pero me cabe la posibilidad de ser acertada mi buena sospecha hacia ella. Su buen corazón, su sencillez y humildad para y ante todos quienes la conocieran siempre estuvieron presentes, anteponiendo su amistad y respeto a cualquier interés. Así era ella, mi admirada y recordada Ketty Kaufman, ya sin incluir aquellas otras colaboraciones que me ofreciera para TV-ABC.

Tres años, tres, junto a ella semana a semana en radio España…, Inolvidables todos, cada día, cada hora, cada minuto, cada instante. Mi amistad con ella llegó al punto de prologarme la pequeña colección –de cuatro libros- de Tony-Trucos, a la realización de algún que otro bolo en Madrid… ¡¡y al extremo de ser mi madrina en la presentación de mis libros Tony-Trucos en el madrileño hotel Wellington!!

Ketty Kaufman nos ha dejado definitivamente pero su buen hacer profesional y humano, además de su personalidad no. Sin embargo, algo se nos muere en el alma cuando un amigo se va. Esperaremos a que el reencuentro se produzca al encontrarnos en la estrella que cada cual hayamos elegido. ¡¡Ojala sea la misma en ambos!! Suerte la mía y de cuantos la hemos conocido, si es que es la misma estrella la elegida.

Descansa en paz, Ketty, te lo mereces por tu ejemplar comportamiento aquí en la tierra, tanto ante un micrófono, una cámara o personalmente.

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13 de junio de 2017 - 05:48 h