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Sobre este blog

Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

El tercer mayor anfiteatro del mundo está en Córdoba, ¿lo sabías?

Anfiteatro Romano en el Rectorado

Alfonso Alba

2 de mayo de 2026 20:41 h

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Seguro que no. Tampoco que Córdoba fue la única ciudad romana de Hispania que tuvo un senado propio, considerada, por tanto, Colonia Patricia. Y es por eso, principalmente, y no por otra cosa por la que después en Al Andalus Qurtuba fue la ciudad más importante de occidente y que en el siglo X le llegó a hacer sombra a Bagdad, cuando en la mal llamada oscura Edad Media en las islas británicas andaban enzarzados con las leyendas artúricas.

Ese anfiteatro, solo superado en tamaño por el Coliseo de Roma y el de Cartago, tenía capacidad para acoger a entre 30.000 y 40.000 espectadores. En El Arcángel no caben hoy más de 21.000, por hacerse una idea de sus dimensiones. Sus restos se descubrieron hace 20 años y languidecen bajo una montaña de jaramagos a espaldas del edificio del Rectorado de la Universidad de Córdoba.

El recién elegido rector de la Universidad, Manuel Torralbo, durante un debate previo a las elecciones a las que se presentó como único candidato respondió a una pregunta de este periodista sobre qué hacer con el anfiteatro. Y mostró su rechazo al estado actual que presentaba, admitió que no le gustaba asomarse a las cristaleras y ver los restos poblados de malas hierbas y llegó a plantear que quizás lo mejor era volver a taparlo. Y a esperar tiempos mejores.

A la comunidad arqueológica de Córdoba esas palabras no le han sentado bien. Y ha habido revuelo en Filosofía y Letras, aunque como casi siempre ocurre en ese sector mucho más de puertas hacia adentro (salvo honrosas excepciones).

El anfiteatro representa colosalmente el enorme problema y complejo que tiene esta ciudad con su pasado y con sus restos. Por mucho que se excave, por mucho que se estudie, no hay nada que se ponga en valor en condiciones. Ahí está la villa romana de Santa Rosa, en mitad de una subasta judicial. O cualquier almunia colocada sin sentido alguno en una rotonda de la ciudad, donde no se explica nada, ni qué es o fue. Tampoco las murallas, los restos bajo el Centro de Recepción de Visitantes (ah, ¿pero hay restos ahí?, se preguntará mucha gente).

La excavación del anfiteatro pintaba muy bien. Eran los tiempos de vino y rosas al calor de un convenio entre la Universidad y la Gerencia de Urbanismo que funcionó. Pero que en 2011 llegó la crisis y el PP y nunca se renovó. Desde hace ya 15 años, ese convenio no es más que un papel que no funciona, que nadie financia y que nadie vigila. Hace poco se volvió a firmar un protocolo entre la Gerencia y la Universidad, pero no ha arrojado resultados. Y eso deja un enorme divorcio entre el mayor templo de conocimiento de la ciudad y quien tiene la competencia para excavar el subsuelo. El resultado es precisamente ese: el tercer mayor anfiteatro romano del mundo lleno de jaramagos.

Cualquier ciudad del mundo, cualquiera, mataría por tener un anfiteatro como el de Córdoba. O un teatro como el de la plaza del Arqueológico. O la Mezquita Catedral, la Sinagoga o los restos del complejo mozárabe de la Ronda Norte. Hasta por disponer de una ciudad como Ategua, en la que pudo cambiar el destino de Occidente si no deja de llover y César hubiera podido alimentar a sus hambrientos legionarios.

Pero no. Córdoba sigue buscando otro tipo de petróleo en no se sabe muy bien qué lugares, y parecerse a otras ciudades que son siempre la misma. Va siendo hora de que despierte y descubra que es única.

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Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

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