Sobre este blog

Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

Jaén merece más

Decepción en el Ayuntamiento de Córdoba por no conseguir la Capitalidad Cultural 2016

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No hay nadie que entienda más a un jiennense que un cordobés. Jaén puso unas enormes expectativas en convertirse en la base logística del Ejército de Tierra (allí lo llaman el Colce) y se quedó con la miel en los labios. Años de trabajo y portadas de periódico dejó a una población frustrada por lo que pudo ser y no fue.

En 2011, a Córdoba le pasó lo mismo. Años de trabajo para convertirse en Capital Europea de la Cultura en el año 2016 para perder el tren en el último minuto. Lo que era un proyecto de ciudad vinculada a la cultura y a la entonces llamada industria cultural se tradujo en una enorme frustración ciudadana de la que incluso hoy cuesta trabajo levantar cabeza.

Córdoba, como ahora Jaén, también intentó ganar en los tribunales lo que perdió en los despachos. No lo consiguió. La demanda para revertir la decisión del Ministerio de Cultura acabó archivada. De momento, la de Jaén está viva, aunque yo soy de los piensa que tiene unas escasas posibilidades de prosperar. Aunque en la justicia, ya lo sabemos, uno sabe como entra pero nunca como sale. No sabemos las ganas que pueda tener el juez de turno en enmendarle una decisión al malvado Gobierno de Pedro Sánchez. Ya hemos visto lo que ha pasado en el Tribunal Constitucional con el estado de alarma.

Cuando Córdoba decidió, a última hora, apostar por ser sede de la base logística yo fui de los que llamó a la prudencia. La ciudad ya había sufrido la frustración de poner todas sus ilusiones en algo que no dependía exclusivamente de ella, sino de terceros. Afortunadamente, por una vez ganó. Y no fue fácil.

Pero más allá, las ciudades tienen que saber cuál es su lugar en el mundo. Córdoba se convirtió en un desierto cultural tras el fracaso del 2016. Los creadores se fueron de la ciudad, los gestores no saben muy bien qué hacer con el C3A y desde entonces no ha habido ningún nuevo evento que se haya consolidado en el tiempo.

Pero Córdoba sigue teniendo sentido como ciudad cultural. La ciudad recibe cada fin de semana a miles de turistas. Alguno vendrá de despedida de soltero, pero una inmensa mayoría viaja a ver patrimonio, fundamentalmente la Mezquita. Por eso Córdoba es cultura y es patrimonio, y por eso es indignante que la cultura sea una asignatura maría para la política cordobesa.

Córdoba tiene sentido por sí misma. Es una ciudad singular, con el mayor casco histórico de Europa declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, con un espectacular yacimiento islámico en Medina Azahara y con un monumento único, que une las luces de una Mezquita y de una Catedral a la vez. Querer parecerse a Málaga coleccionando marcas de museos (que siempre se quedarán en sus lugares de origen con las mejores obras) es no entender muy bien que el mejor recurso que tiene la ciudad para el futuro es precisamente su pasado.

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Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

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14 de noviembre de 2021 - 06:01 h
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