Los imputados

Imputar.(Del lat. imputāre).1. tr. Atribuir a alguien la responsabilidad de un hecho reprobable.2. tr. Señalar la aplicación o inversión de una cantidad, sea al entregarla, sea al tomar razón de ella en cuenta.(Diccionario de la Real Academia de la Lengua)

Todos sabemos que en cualquier Democracia una persona es inocente hasta que no se demuestre lo contrario. Así es en España y así espero que siga siendo por los siglos de los siglos. Sin embargo, la vida procesal de una persona inocente está llena de colores. Igual que para pasar del blanco al negro hay que atravesar antes todo un arcoiris, para llegar de inocente sin mácula de reproche hasta condenado hay que pasar primero por denunciado, después por imputado, más tarde por acusado, procesado, condenado en primera instancia, en segunda y ya en sentencia firme. Aún así, después, uno puede llegar a ser indultado por el Gobierno de turno, algo que en España ya sabemos que es deporte nacional.

Pues bien, les escribo estas líneas sabiendo que mañana mismo me pueden imputar a mí por, pongamos por caso, haber mandado un whatsapp mientras estaba parado en un semáforo y en ese momento la luz se puso verde. Habría cometido un delito contra la seguridad del tráfico y la Guardia Civil podría haber estimado que estaba poniendo en riesgo la vida de los usuarios de la carretera de manera irresponsable. Ya mismo, si la ley que tiene en la cabeza el ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón prospera, pueden imputarme y hasta condenarme y meterme en la cárcel por informar sobre un asunto que esté en sede judicial bajo secreto de sumario. Por ponerle un ejemplo, el caso Bretón ha estado bajo secreto de sumario cerca de un año. Piensen en la cantidad de periodistas imputados. Llenamos el Bernabeú.

Sin embargo, hoy día no es tan fácil que te imputen, aunque algunos se empeñen en hacernos ver que así es. Para que un juez o un fiscal instruya una causa contra ti, aunque después salgas absuelto, la mayoría de las veces no porque no hayas hecho nada sino por falta de pruebas, tiene que apreciar indicios claros de que algo que has hecho está mal. Con la Ley en la mano, se podría imputar al 90% de los políticos que han tenido algún tipo de responsabilidad en España. Con la misma Ley, se podría condenar al 80%. No voy a defender que el fin justifique los medios, no. Muchas veces, en situaciones límite, sobre todo en los pueblos, un alcalde o un concejal intenta estirar la ley. Algunas veces, lo hace con muy buena intención. Pero caminar por el precipicio de la ley, por muy buenos fines que uno persiga, es peligroso. Muchos, la gran mayoría, lo hacen con una buena red. Otros tienen la suerte de que llegan al final y nadie los ha visto. Otros corren peor suerte y hasta son condenados.

Por eso, lo mejor, siempre, es pensarse las cosas dos veces antes de hacerlas, sobre todo si se camina por caminos jurídicos oscuros. Y si se hace algo, asumir las consecuencias, coger las cosas y largarse al rincón de pensar, que casi siempre suele estar en la casa de uno.

P. D.: Y de postre, un vídeo punsetero (que no tiene mucho que ver con lo anterior, la verdad).

http://www.youtube.com/watch?v=MqCiVYCQSjc

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24 de septiembre de 2013 - 03:26 h