Todo es falso... salvo alguna cosa

A Rajoy no le falta razón. "Todo es falso... salvo alguna cosa", se atrevió ayer a decir ante nuestra Querida Líder, Angela Merkel. Todo es falso. Sí. Salvo alguna cosa. También. Y así es.

Todo lo que nos han contado ha sido mentira. La más gorda de todas es que la soberanía de España emana del pueblo. La segunda más gorda de todas es que la configuración del Estado idónea y la que más estabilidad nos ofrece es la monarquía parlamentaria. (Oigo las risas enlatadas de los lectores). La tercera es que los poderes legislativo, ejecutivo y judicial son independientes. Todo falso. Todo. La cuarta es que la justicia es justa. Un oxímoron que me encanta. La quinta que la prensa es libre o que el periodismo tiene que ser objetivo (algo imposible de partida, teniendo en cuenta que el lenguaje en sí ya es subjetivo, o sea). La sexta es mi favorita: las elecciones son la fiesta de la democracia. La séptima es la Constitución y sus artículos relativos a que todo español tiene derecho a un trabajo y también, juas juas, a una vivienda digna. La octava es que la cárcel reinserta. La novena es que en España la Iglesia y el Estado están separados. Y la décima (por eso de hacer como las listas de mi admirado Ángel Munarriz y acabar en decálogo) es que usted, querido lector, es libre. ¡Libre!

Pero tampoco le falta razón a nuestro querido presidente de que todo es falso salvo alguna cosa de lo que se ha publicado estos días: todo está podrido.

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Publicado el
5 de febrero de 2013 - 03:10 h
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