'Cuchará' y paso atrás

Pocas cosas hay más cordobesas que compartir un perol. De lo que sea, de migas, arroz o hasta de papas bravas. Y pocas frases hay más cordobesas que definan la mal llamada actitud senequista del parroquiano medio de esta ciudad: 'Cuchará' y paso atrás, que no deja de ser el acto de acercarse al perol, coger tu bocado y retirarte a masticarlo para dejar paso al siguiente.

Esta semana, una de las más movidas en la ciudad me atrevo a decir de los últimos cuatro años, la asamblea de la agrupación de electores de Ganemos Córdoba decidió dar su particular 'cuchará' y paso atrás. En una decisión incomprensible vista desde fuera, y que parecía previsible vista desde dentro, la asamblea decidió investir a la alcaldesa socialista Isabel Ambrosio pero no entrar en el gobierno municipal de la ciudad.

La asamblea, y los que votaron no a formar gobierno, han sido acusados de muchas cosas en estos días. Una de ellas, la de no querer mancharse las manos y la de preferir aguardar, como el cordobés medio mal llamado senequista, apoyando el brazo en la barra de la taberna a que el otro se equivoque para criticarlo. Puede ser.

La decisión, vista desde fuera, es incomprensible. Ganemos nació hace menos de un año. En ese tiempo, ha logrado 18.000 votos y cuatro concejales. Ni en el mejor de sus sueños pudieron aspirar a un resultado mejor. En la noche del 24 de mayo se convirtieron en llave clave para apartar al PP de la Alcaldía. Y además, a diferencia de lo que ha ocurrido en otras ciudades, tanto el PSOE como IU querían que entrasen a formar parte del gobierno por una razón bastante simple: no tenían concejales suficientes como para asumir tanto peso de gobierno.

Por eso, insisto, vista desde fuera la decisión de Ganemos parece ilógica. Jamás podrían imaginarse que el PSOE llegase a plantearle un acuerdo de gobierno tan ventajoso (de verdad, en la asamblea escuché algunas cosas sobre el acuerdo alcanzado que me reservo pero que me sonrojan, tras muchos años viendo otros pactos de gobierno en muchas ciudades).

Visto desde dentro, la cosa era más simple. En la asamblea estaban los que ya había tomado su decisión incluso antes del 24 de mayo: jamás gobernarían con el PSOE pasase lo que pasase, por que consideran a los socialistas de derechas. Estaban los que desconfiaban del PSOE viendo lo que había pasado entre Susana Díaz y Teresa Rodríguez de Podemos en la Junta. También los que pensaban de una manera táctica que éste no era el momento (dudo si después de investir a una alcaldesa y estar maniatado por eso para hacer oposición Ganemos sobrevivirá a estos cuatro años). Y por último los que desconocen cómo funciona el Ayuntamiento. Todas las posturas son legítimas. Y defendibles. Y comprensibles.

Pero lo que está claro es que la 'Cuchará' y paso atrás de esta semana no va a ser fácil de digerir ni para los que defendieron el sí ni para los que se enrocaron en el no. Divide y vencerás decía Julio César. Pues eso. Ganemos está hoy más dividido que nunca.

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14 de junio de 2015 - 04:30 h
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