Ganemos Córdoba o la búsqueda de las plazas perdidas

Tengo la sensación de que ahora toca volver a las plazas. Llevamos meses de reuniones, de redes, de tormentas de ideas de gente con ideas claras y creo que hay que volver a buscar lo que nos trajo aquí. Participo en debates políticos sobre espacios electorales, ideología, y nos empeñamos en la única farola en la que hay luz aunque poco encontremos en ella, porque cuando llegamos ella ya estaba allí. Aún así mantenemos la desorientación que nos hace tener futuro, una codicia que ya no vemos en los demás y en la que confiamos, sólo que hay que buscar en otro sitio porque en eso radica esta ambición, en que las cosas siempre están en otro sitio.

Toca volver a las plazas, aunque tengo dudas qué sean hoy las plazas. Sabemos cuáles fueron las de 2011, pero han pasado muchas cosas, y aunque aquello nos sirvió para tener unas cuantas certezas que nos han traído hasta aquí, volvemos a ellas y ya no es lo mismo. Me paro a reflexionar y creo que ahora las plazas son ese espacio entre lo emocional (tiesos del mundo, aquí eso existe) y la racionalidad, un lugar que de tan radicalmente privado hemos perdido y somos incapaces de hallar sin ayuda, una intimidad que solo puede existir compartida con muchos y muchas. Es como cuando no somos capaces de encontrar objetos que escondemos con tanto celo que no podemos recordar dónde lo hicimos, un celo a prueba de nosotros mismos. Lo público es una tumultuosa forma de ensimismamiento, un silencio sin ambiciones que evita los equívocos de los conceptos en los que se empeñan en encerrarnos, la contención de decir las palabras exactas, sólo aquéllas que sean radicalmente verdaderas, y decirlas estrictamente por eso.

Ganemos. Tiene gracia que esta vocación de búsqueda se llame con un verbo tan competitivo, carente de dudas, es como si les dijéramos " no os equivoquéis, aunque nos veáis jugando hemos venido a ganar, la única forma rotunda de victoria es el juego, y os ganaremos porque instauraremos un juego que no entendéis, y perderéis mal, haciendo trampas, pero perderéis". Unas cuantas cientos de personas andan buscando a unas pocas miles que les firmen, les avalen, les den una fotocopia de su Documento Nacional de Identidad apoyando que esta búsqueda sea posible, que esté entre las opciones en las próximas elecciones municipales. Éstos siempre te ponen a hacer de oficinista, saben que un oficinista no tiene futuro y que cualquier sueño se viene abajo si te piden copia compulsada, pero aquí hay un viejo orgullo de campesino rebelde, de anarquista insolente que ante todo va a hacer lo que tiene que hacer, de un modo u otro, digan lo que digan notarios y registradores.

Así que diez minutos antes de que empiece la trilogía cruces-patios-feria y nos convirtamos en contadores de turistas y pernoctaciones dedicadle unos minutos a esto, que si no después de la resaca estaremos como estábamos pero un poco peor. Mirad en http://www.ganemoscordoba.org/, preguntadle a esa vecina que sabéis que anda en estas cosas, no lo dejéis para no veros obligados a elegir entre la nada y su sombra. Dicho queda.

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7 de abril de 2015 - 01:53 h