Cosas que no aguanto en redes sociales

Sí amigos, lo habéis adivinado, hoy toca post-pataleta. De vez en cuando viene bien usar el blog como lugar de reunión de terapia.

Así que lo dicho, hoy voy con un listado de cosas que me ponen de los nervios en redes sociales o de temas relacionado con ellas.

- No soporto las solicitudes de contacto en LinkedIn de personas desconocidas que vienen sin más mensaje que el que se envía por defecto. No, no y no. Llamadme rancia, pero si llama al timbre un desconocido sin mediar palabra yo no le abro la puertas de mi casa para que pase hasta la cocina. Qué menos que presentarse, no? Y sé que esto ya lo he comentado en otro post, pero es que me siguen llegando todas las semanas invitaciones de este tipo.

- No puedo con eso de "lo he visto en EL Facebook", "puedes contactarnos a través DEL Twitter de la empresa", "EL Pinterest es una red social...". Sobre todo me da coraje cuando se lo escuchas a profesionales del sector o cuando en la televisión por ejemplo el periodista de turno hace referencia a la cuenta que el programa tiene en cualquier red social. Para mí es como el vulgarismo de "el Paco", "la Antonia" o cualquier otro que se te ocurra.

- Tener los perfiles de distintas redes vinculados y publicar por defecto en todos lo mismo. De verdad de la buena que no mola nada. Aparte de que cada red social tiene su personalidad propia (posibilidades que ofrece, lenguaje y tono, características propias de cada red social...) y a veces es un sin sentido leer lo que has escrito para el sitio X en el sitio Y. Palabrita que hace muy poca gracia encontrarte en tu TL un chorreón interminable de tuits de una misma persona en los que sólo se lee "Acabo de publicar una foto en Facebook + enlace".

- Los de ahora te sigo, ahora no te sigo, ahora te vuelvo a seguir, ahora vuelvo a dejar de seguirte... ¿Aún no te has dado cuenta que lo del followback no va conmigo? En serio, si pretendes que con esta dinámica comience a seguirte lo llevas claro. Habrás llamado mi atención, sí. Pero de forma negativa.

- Las cuentas y perfiles de marcas completamente abandonadas. Hay que estar en redes sociales, efectivamente. Pero estar p'a nah es tontería. Buscar una marca en Twitter y ver que lleva sin publicar nada desde 2011, o lo que es peor, esas que sólo se dedican a hablar de su libro y no hacen caso alguno al resto de los usuarios que intenta contactar/interactuar con ellos (ejem ejem Zara).

- Las quejas, pataletas y rabietas innecesarias contra condiciones y cláusulas de las distintas redes sociales con las que HAS ESTADO DE ACUERDO y HAS ACEPTADO al así indicarlo durante el proceso de registro mientras te dabas de alta. La letra pequeña está ahí por algo. Sí, yo soy la primera que sigue la teoría del toh p'alante (aceptar, siguiente, siguiente, siguiente...) y dudo que sean muchos los que las lean pero a lo hecho pecho. Luego no te quejes.

- Las faltas de ortografía. A ver, qué le vamos a hacer. No puedo con ellas. Y soy la primera que dice "Tierra trágame" cuando veo que he cometido alguna. Puedo comprender alguna abreviatura, yo también las uso cuando no queda más remedio y los 140 caracteres de un tuit no me dan para lo que quiero poner, pero de ahí a las patadas al diccionario que se ven día sí y día también...

Y podría seguir con la lista pero para qué, ya me he desahogado :-). Seguro que vosotros también tenéis otras tantas, así que nada, los comentarios están abiertos a que cualquiera de vosotros se sume a esta particular terapia de grupo #másalládelos140.

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Publicado el
11 de julio de 2014 - 14:59 h
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