El show de Truman

Ya George Orwell adelantó en su época, ante los incipientes avances tecnológicos en el mundo del periodismo, que llegaría a suceder lo que se cuenta en la película de Peter Weir con Jim Carrey, el show de Truman. La retransmisión de cada minuto de nuestras vidas, lo que llamamos reality shows. Y nuestro país es uno de los máximos adeptos a este género televisivo con un Gran Hermano edición... (perdí la cuenta) o el actual Gran Hermano VIP conociendo a famosos sin rímel, en pijama y borrachos. Pero el formato televisivo da para más, a veces exagerando, y vemos realities que buscan un marido para una supuesta princesa (princesas de barrio, claro) o ese elaborado programa en que se casan primero dos extraños y luego se conocen. Algunos son más inofensivos como ese nuevo en el que van a convivir un puñado de artistas españoles de varias décadas y acabarán más que hermanados. 

En México no he visto tanta afluencia de este género, aquí tuvieron que sacar de parrilla Gran Hermano porque a la gente le importaba un churro lo que le pasara a unos extraños. Más bien tienen culebrones (la ficción está muy cerca de la realidad) o la retransmisión del acontecer vital de delincuentes ya ilustres, como el día a día del Chapo en prisión, sus fugas, sus romances... Dicen los sociólogos que todo este afán de curiosear en la vida de otros es una cuestión de democratización, de principios marxistas, convencernos que somos clase media y que todos somos iguales, nos pasan las mismas cosas... y un largo etcétera de argumentos de los que defienden el formato.

Pero miro los informativos españoles, los programas de debate y todo subgénero informativo y actualmente tenemos el reality show político. El minuto a minuto -ayudado por redes sociales donde los aspirantes a presidentes tuitean hasta la saciedad qué hacen o piensan- de esta ola de pactismo post electoral, de ronda de conversaciones, de encuentros y desencuentros. ¡Me tiene saturada! Es noticia por ejemplo, una llamada de 20 minutos entre el candidato del PSOE y el de Podemos. No el contenido porque lo prefieren mantener en suspenso para dar otro día otra noticia... De verdad que toda esta situación está cobrando un cariz que asusta... La espectacularización de la política (ya sé que últimamente uso mucho este término en esta bitácora). Eso es un auténtico Gran Hermano del Congreso o un Operación Triunfo porque más de uno está dando bien el cante... No sé ustedes, pero yo voy a irme en ese barquito velero como en el final de la película de Truman y me iré de esta caverna de absurdos debates políticos y gallinero de tertulianos.

https://www.youtube.com/watch?v=jrxDDlDdCDI

Etiquetas
Publicado el
25 de enero de 2016 - 17:56 h
stats