Miércoles Santo

Poco antes de Semana Santa, dejaba caer por las páginas digitales de Cordópolis, mi deseo de tener tiempo apacible durante toda la semana, a poder ser con un centro anticiclónico de 1040 hPa anclado en lo alto de la torre de la Mezquita. Bien, centro anticiclónico no, y de 1040 hPa aún menos, pero reconocerán que el hecho de tener una dorsal anticiclónica con su eje imaginario sobre la vertical cordobesa, da que pensar sobre mis dotes adivinatorias, más que de las puramente predictivas. Lo cierto es que poca gente, incluso del ramo meteorológico, podía haberse imaginado una semana tan sumamente estable en las horas en que las cofradías de toda Andalucía suelen andar por las calles.

Esto, tenemos que reconocer, que aunque tranquilice sobremanera las tardes de los del tiempo, resulta pelín aburridillo para la tradicional emoción que suele reinar en las tardes de abril. Hasta la fecha, lo más emocionante ha venido rondando el mediodía, con algunas precipitaciones débiles y dispersas que desde niveles medios de la troposfera, dejaban caer hasta mojar tímidamente los suelos. Pues bien, ya ni eso. El encuadre que quiere tomar la circulación atmosférica de aquí a la mañana del Domingo de Resurrección, eliminará casi cualquier posibilidad de ver cruzar por el cielo nube alguna salvo las estelas de los aviones.

Desde este Miércoles Santo, la mencionada dorsal que ha ido limpiando los cielos andaluces estos primeros días, cobrará fuerza y mantendrá a raya a la depresión que anda gestándose en el archipiélago de las Azores. Así pues, lo más destacado de la jornada de hoy, vendrá marcado por el desarrollo de alguna nube de evolución en las sierras, de escasa importancia, y que no deberían suponer riesgo alguno salvo algún episodio aislado de precipitación en áreas serranas. Pasada la media tarde, la tendencia a la estabilización cuasi absoluta de la atmósfera, vendrá además acompañada por el ligero ascenso de las temperaturas, tanto diurnas como nocturnas, que enfilarán la madrugada del miércoles al jueves con valores casi veraniegos.

Y esto es todo, o casi todo. Salvo que medie catástrofe, la dorsal seguirá conteniendo el paso de esa baja azoriana, que conforme se acerque el fin de semana irá ganando presencia sobre la vertical ibérica, para dejar, quizás, las primeras lluvias de la Semana Santa pasando ya el mediodía del Domingo. Pero como para eso queda un mundo, mejor esperar un poco más, que aún quedan los días grandes de por medio.

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16 de abril de 2014 - 00:28 h
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