¿Esto es lo que hay?

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Hay que bucear en la hemeroteca para encontrar una racha similar a la que actualmente atraviesa el Córdoba, un equipo que vive permanentemente bajo sospecha. Si le van las cosas bien, siempre hay quien advierte que todo puede cambiar (a peor, se entiende). Si puntúa con frecuencia, se discute su estética. Si juega bien y no gana (¿eso qué es?), pues lo mismo. Y si ni juega ni gana ni nada (como el curso pasado), el personal aparta la vista para no sufrir y piensa que el club le viene grande todo. A día de hoy, el Córdoba está en zona de play off, lleva cuatro semanas sin perder y sin recibir ningún gol. Vale: es la jornada siete. Ha marcado sólo seis goles para sumar 13 puntos y la plantilla parece (es) corta. Pero compite con oficio y saca adelante, de mejor o peor manera, cada partido desde el día en que Oltra montó en cólera y vino a decir que un candidato al ascenso no podía recibir seis goles en dos encuentros. Desde ese día, ni uno más. La gente parece (está) contenta. En las dos últimas citas en El Arcángel, dos angustiosos 1-0 ante la Ponferradina y el Bilbao Athletic, sólo faltó hacer la ola. Los jugadores saludaron en el centro del campo en medio de una atronadora ovación y el mundo parecía maravilloso.

A la vista de los resultados, mirando desde arriba cómo presumibles candidatos atraviesan sus primeras crisis (el Almería echó a Sergi Barjuán, el Mallorca no sale de la cola con Ferrer...), en el entorno cordobesista se preguntan si el equipo blanquiverde está dando de sí todo lo que tiene (o más) o si aún tiene margen de mejora. "Con otro entrenador distinto a Oltra, este equipo iría colista", comentaba el otro día un aficionado de los añejos. Quizá exageraba, pero existe la impresión generalizada de que el técnico valenciano está exprimiendo a tope el material humano del que dispone y que la gran prueba llegará con los golpes de la competición. Ya está llegando. Las convocatorias de Razak y Florin con sus selecciones nacionales, la baja forzada de Carlos Caballero, la lesión de Xisco... En Lugo empezará el festival de cambios. A Oltra no le queda otra que remover la coctelera y tirar de ingenio para recolocar las piezas. Llega la hora de los polivalentes. La cuestión es llegar al mercado de invierno con el equipo metido en una buena dinámica -la misma que lleva ahora- y apuntalar los puestos en los que la debilidad es más notoria. Mientras tanto, y a falta de otro tipo de espectáculo -que nadie exige, por otra parte-, el Córdoba se aferra a la belleza de lo útil.

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Publicado el
7 de octubre de 2015 - 15:28 h
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