González y las matemáticas

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El Córdoba ha dimitido como candidato a la permanencia en Primera. Después de pasar semanas reivindicando su derecho al milagro, diciendo que estaba vivo cuando su estampa cadavérica y el hedor a descomposición futbolística se expandían sin remedio, ha llegado Carlos González para quitarse la careta y ejecutar una dolorosa decisión. El presidente ha firmado el acta de defunción del Córdoba en la Liga. Faltan siete jornadas, 21 puntos en juego, y a los blanquiverdes les separan 9 de la permanencia. Se pueden todavía hacer cuentas, pero se ve que es mejor contar cuentos.

González ha salido a la palestra mediática para explicar, entre otros asuntos, que se han equivocado desde la dirección -"pero no sólo nosotros, ¿eh?", recalcó-, que pide perdón y lo siente por la afición, que los medios de comunicación cordobeses son los responsables de la crispación en el ambiente, que en el club aprenderán de los errores y que los aficionados que se abonen la próxima temporada, a precios muy populares, renovarán gratis si el equipo vuelve a Primera. Gratis. Esa palabra mágica. Si esto no funciona, apaga y vámonos. El que se quiera ir claro, que no será González. "Si pensara que esto se soluciona dimitiendo, lo haría", confesó en una intervención en el programa de SER Deportivos. Faltan siete partidos todavía. Será el descenso más largo del mundo.

Nunca se había visto nada igual. Que un presidente anuncie las gangas de una campaña de abonos en Segunda antes de que se certifique matemáticamente el descenso de su equipo supone, sin que ya nadie se sorprenda demasiado, la que quizá sea la última estrategia de motivación. "Chicos, tranquilos. Ya hemos descendido. Lo ha confirmado el presidente". Algo así podría contar José Antonio Romero a su desvencijado grupo, que despojado ya de la presión de salvar la categoría quizá ofrezca unas prestaciones decentes hasta el final. El Córdoba juega en Primera, pero está en Segunda. Igual ésa es la liga "que iba a empezar dentro de otra ya comenzada" a la que se refería Romero, rodeado de micrófonos, después de que se consumara la derrota ante el Elche y empezara a olerse el humo de los incendios.

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15 de abril de 2015 - 15:10 h
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