Solemnidad camino de San Pedro

El Señor del Buen Suceso recorrió este sábado, en sencilla parihuela, las calles de su feligresía en Vía Crucis | La hermandad de San Andrés visitó a los Santos Mártires en la Basílica, donde tuvo lugar el rezo de la octava estación

Las puertas de San Andrés se abren. Corren quizá un par de minutos por encima de las ocho y media de la tarde, cuando la noche ya está presente. Un numeroso grupo de fieles y cofrades aguarda al final del Realejo, allí donde confluye la calle con San Pablo y Hermanos López Diéguez. Como en un Martes Santo, a la espera de atender el paso de Nuestro Padre Jesús del Buen Suceso. Pero es esta cita diferente. Las marchas dejan su lugar a la música de un trío de capilla de la Banda de Música Santa María de la Merced. Precede a la sencilla parihuela sobre la que va la imagen, que no porta su cruz. Aparece prendido, como lo hiciera en el besamanos que su hermandad realizó en su honor. Camina de manera sencilla, como requiere la solemnidad de la estación que comienza.

El Señor del Buen Suceso busca poco a poco la calle Fernán Pérez de Oliva. Cambia el recorrido, que inicialmente debía de continuar por Realejo para encarar Muñices, pero no el destino. La comitiva dirige sus pasos hacia la Basílica de San Pedro, donde tiene lugar el rezo de la octava estación del Vía Crucis que realiza la hermandad de San Andrés. En el templo que es sede de la Misericordia, la corporación visita a los Santos Mártires. Es quizá el instante más significativo de esta noche de sábado. Y con la misma solemnidad con que caminara en el trayecto de ida, lo hace la imagen, así como el cortejo que la precede, en el regreso a su templo.

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15 de marzo de 2015 - 10:44 h
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