Círculos viciosos

Las peores previsiones suponen que en 2013 en España habrá 6 millones de parados. Si el número de activos se mantiene (23 millones), la tasa de paro será el 26 por ciento. El incremento del desempleo es la consecuencia de una demanda decreciente de trabajo por parte de las empresas. La pérdida de capacidad económica consecuencia de rentas menores es una de las causas, compramos menos, y por tanto se produce menos.

Galbraith en su libro La Sociedad Opulenta, razona que en nuestro sistema la producción es más importante por el empleo que genera que por las necesidades que satisfacen los productos y servicios que de ella resultan. Para dar salida a la producción se crean necesidades artificiales, que impulsan la compra y el consumo. El resultado es un presunto mayor bienestar, que queremos aumentar constantemente con una demanda creciente de bienes y servicios, y una mayor ocupación mediante el empleo necesario para generarlos.

Este proceso de generación de necesidades y promoción del consumo para mantener la actividad inflando artificialmente la demanda, y en consecuencia las necesidades de trabajo, y los beneficios de las empresas, está en la esencia de lo que se conoce como obsolescencia programada, que consiste básicamente en determinar una vida útil para los bienes por debajo de la que técnicamente podrían tener, de manera que sea necesario reponerlos al cabo de un tiempo.

Si ahora compramos menos porque tenemos menos dinero, repondremos menos bienes. A la fuerza dejamos de ser parte del combustible del motor que alimenta el proceso. Es un círculo vicioso, complejo y difícil de romper. Mientras tanto, en la búsqueda de la eficiencia y la competitividad, cabe pensar que las empresas potencien la productividad, en perjuicio de las necesidades de trabajo, lo que puede suponer un mayor descenso de la demanda del mismo. En este proceso influirá que desde 2007 los costes laborales por trabajador han crecido en España por encima del 11 por ciento. Seguro que con este dato en la mano a alguien se le ocurrirá que hay que contener el incremento de los costes laborales, que en la práctica será, de producirse, una reducción de los salarios. Siendo el salario la principal fuente de renta de los ciudadanos, la consecuencia es que tendremos menos dinero para comprar bienes que satisfagan nuestras necesidades. En muy poco tiempo muchas personas no podrán satisfacer necesidades básicas. Anuncian que de no cambiar las cosas, dentro de diez años habrá 18 millones de pobres es España.

De este círculo vicioso va a ser difícil, creo, que nos saquen las actuales políticas económicas y sociales. Yo, como la mayoría de mis compatriotas y conciudadanos, desconfío en general de los políticos, de la capacidad de muchos de ellos y de la honestidad de bastantes, como gestores que puedan sacarnos de esta situación. Me temo, además, que no está entre sus objetivos.

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16 de diciembre de 2012 - 12:30 h