Adiós a dos directores de cine comprometidos
Con pocos días de diferencia han fallecido dos directores de cine singulares, el chileno Patricio Guzmán y nuestro José Luis García Sánchez. Ambos tuvieron una relación especial con nuestra ciudad.
En los años setenta del pasado siglo se celebraba en Córdoba el Festival de Cine Histórico y en la edición de 1977 se programó el documental La Batalla de Chile y estuvo presente Patricio Guzmán que la había dirigido. Se proyectó en el viejo Gran Teatro habilitado ocasionalmente para celebrar el Festival. La obra, que la rodó en el golpe de Estado del general Pinochet, describe con un tremendo realismo la crueldad con que se emplearon los militares. Rodó en las calles con una cámara Arriflex improvisando tomas según transcurrían las persecuciones y matanzas. En un momento determinado se vio obligado a ocultar la cámara en una alcantarilla para que no se la incautaran y huir de los militares.
Por la noche la recogió y guardó las grabaciones en casa de un tío suyo. No obstante fue detenido y llevado al Estadio Nacional de Chile, junto con otros miles de ciudadanos, algunos de ellos artistas como Victor Jara. Patricio tuvo más suerte y no le partieron las manos ni lo fusilaron, como hicieron con el cantante. Lo liberaron quince días días después. Consiguió salir del país con las grabaciones que había rodado y editar uno de los mejores documentales que se han hecho en la historia del cine.
El anuncio de que se iba a proyectar La Batalla de Chile, despertó un enorme interés entre los cordobeses, especialmente entre los demócratas de izquierdas. El Gran Teatro experimentó un lleno absoluto y cuando terminó la proyección apareció en el escenario Patricio Guzmán que fue recibido con un atronador aplauso y al grito de ¡Chile! ¡Chile! En su exposición explicó las vicisitudes de su rodaje y la crueldad con la que la dictadura militar sometía al pueblo. Durante su estancia en la ciudad mantuve con él algunas conversaciones, junto con representantes de la izquierda cordobesa, él militaba entonces en el Partido Socialista chileno. En su despedida me comentó que se llevaba una muy grata impresión de Córdoba y de los cordobeses.
La batalla de Chile recibió numerosos premios, como una de las 10 mejores películas de latinoamérica, Festival de Benalmádena, de Bruselas, Grenoble y varios más. Quien haya visto la película convendrá en que es un documento impresionante con un realismo raras veces llevado al cine.
José Luis García Sánchez ha sido uno de los mejores directores de películas de comedia del cine español. Ha criticado con humor e ironía muchas de las circunstancias en las que se desarrollaba la vida de los españoles. A veces creando situaciones esperpénticas, fuera de la normalidad y a través del humor retrataba las crudas situaciones en las que ponía a sus personajes.
Ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín por su película Las Truchas (1978), en la que narra la caótica situación que se produce en la celebración de un banquete. En La corte del Faraón (1985) hace una divertida y acerada crítica de la censura franquista a una obra de teatro suspendida por la autoridad gubernamental franquista ( por desgracia, en plena democracia el Gobierno de Castilla y León del PP y Vox acaba de prohibir la obra de teatro Federico. No hay olvido, ni sueño: carne viva, que se iba a representar en Valladolid. La causa esgrimida ha sido su carácter ideológico. Al parecer el fascismo que practica la censura no es una ideología. Es muy preocupante la involución que podemos volver a sufrir, ya la están empezando a poner en práctica en los lugares dónde gobiernan. La censura es una pérdida de las libertades que hemos conseguido con la democracia y que este ejemplo demuestra que está en peligro).
José Luis hizo más de treinta películas y contó en muchas de ellas con Rafael Azcona como guionista, con el que coincidía en la sátira y en la crítica humorística. Su vinculación con Córdoba surge por el rodaje en nuestra ciudad de la película Pasodoble (1988), con la colaboración en el guion de Azcona. Otra acerada crítica humorística a los desahucios y los ocupas y con un extraordinario reparto encabezado por Fernando Rey, Juan Diego y Antonio Resines. Se rodó en las calles de la ciudad y en el Palacio de Viana.
Desde el Ayuntamiento facilitamos todos los permisos necesarios y el apoyo de los servicios municipales para que se pudiera llevar a cabo sin contratiempos el rodaje de las secuencias que requerían usar las calles y plazas. En una ocasión asistí al rodaje de una secuencia por invitación expresa de José Luis García Sánchez, incluida la comida que tuvo lugar después. Su conversación era muy divertida, siempre cargada de ironía, como sus películas. Como señal de distinción hacia la ciudad se programó la gala del estreno de la película en el Gran Teatro, ya restaurado, con la presencia de algunos actores y de su director, al que presenté desde el escenario una vez terminada la proyección y mantuvo una animada y divertida charla, como era su estilo, con el público que llenó el teatro.
Ambos fueron directores comprometidos y en sus obras expusieron la denuncia contra el autoritarismo y sus consecuencias, Patricio Guzmán con el realismo descarnado de la crueldad con la que se ejerció y José Luis García Sánchez con su característico estilo sarcástico.
Tuvimos la suerte de que los dos pisaron el escenario de nuestro Gran Teatro y recibieron el aplaudido reconocimiento de los cordobeses.
Que la tierra les sea leve.
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