Cuarentena en el Iglú [día 23]

.

Parece ser que ya ha comenzado la operación salida de Semana Santa en este Domingo de Ramos (operación salida virtual quiero decir). Hoy os invito a un viaje imaginario en tren, en esos trenes que ahora pensamos deberíamos haber cogido, en esos trenes que nos llevarían a esos lugares que finalmente no fuimos poniéndonos una tonta excusa. Este viaje en tren va a ninguna parte, va directo a tu hipocampo (ese lugar donde parece que nuestro cerebro almacena nuestros recuerdos).

Siempre me han gustado los trenes, más que gustarme me dejan embobado. Quizás debería haber nacido en otro país y practicar el trainspotting (afición relativamente popular en el Reino Unido de observar trenes).

Puede ser que todo comenzara porque yo quería un scalextric como todos los niños, pero los reyes magos confundieron mi carta y me trajeron un tren eléctrico. A partir de ese momento quise ser ferroviario. Tener una gorra y un banderín, conducir una locomotora, ser revisor… el oficio me daba igual, quería pertenecer al gremio y estar cerca de los caballos de hierro.

Me he montado mucho en tren, de ancho español, internacional y de vía estrecha, en metros, en tranvías, en todo lo que sea con ruedas de hierro que chirrían al contacto con el rail. He dormido en estaciones, he amado en andenes, he llorado en salas de espera, he resoplado en taquillas, he comido bocadillos de embutido plastificado en bancos con mucha mugre… las estaciones de tren son así. Me gustan por el ajetreo que tienen, por la vida interior que generan y sobre todo por las miradas furtivas a las pasajeras que buscan su andén. Sin embargo lo que más me gusta es el hecho de viajar mirando la gran ventana del vagón. Ver como el paisaje va dejando piedras y montañas atrás.

Cuando viajo en tren la música es diferente, es relajada, no quiero estresarme, quiero acunarme al ritmo que marcan las catenarias. Escucho canciones como las de esta lista, de las que te dejan pensar en más cosas, porque el tren es eso, un sitio que te deja pensar.

Si nos vemos en un tren camino a cualquier parte y llevo unos cascos puestos, quizás esté pensando en mis cosas o quizás en las tuyas. Si quieres que pensemos juntos siéntate al lado, te presto un auricular. El resto puede esperar.

https://open.spotify.com/playlist/2fkwh7D7wdM4eLItqPDjPY?si=LZFTbBlAQSOA_dilONjJDw

Etiquetas
Publicado el
5 de abril de 2020 - 14:45 h
stats