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Sobre este blog

Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

Mar

Una persona en la orilla del mar.

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Estoy viendo el mar. Tenía muchas ganas de hacerlo, pero ya no es lo mismo.

Fui testigo de cómo mi abuela vio por primera vez el mar. Mis padres la sacaron de Villanueva de Córdoba y se la llevaron de vacaciones a la Línea de la Concepción un mes de agosto cuando los coches no tenían aire acondicionado ni eran obligatorios los cinturones de seguridad y cuando el sindicato te ofrecía una residencia en un edificio de hormigón, piscina y césped mal cuidado.

Tenía setenta años y los ojos de una niña. Un poco velados, acuosos, tal vez la diabetes… qué sé yo.

Me gustaría hoy tener los ojos de mi abuela que por fin vieron el mar.

Me gustaría que siempre fuera la primera vez de todo.

Estoy viendo el mar de nuevo, es el océano Atlántico cuyas olas en la costa de Cádiz alivian mis pies. Pero no veo el mar como antes. Ya no es sólo el mar de la infancia, el de mi abuela o el de las aventuras en las que me he sumergido leyendo libros en la habitación de un piso de un barrio de secano.

Ahora este mar también es un sarcófago, una bolsa anclada a mil metros de profundidad, una frontera peligrosa, una promesa, tal vez una esperanza… o una condena. Busco “A thousand kisses deep”, de Leonard Cohen, en youtube. La escucho. Se me saltan las lágrimas. Normal.

Estoy viendo el mar desde la orilla de nuevo.

Me imagino que cojo la mano de la hija que no tengo y que estamos los dos en silencio…

Jamás llamaría Mar a mi hija.

Por respeto.

Tal vez por miedo.

O por amor, simplemente, porque es la razón de todas las razones.

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Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

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20 de junio de 2021 - 03:00 h