Por qué bailamos

Dos amigos, acodados en la barra de la caseta, charlan mientras observan al personal colindante:

Tal vez es una especie de parada nupcial, un cortejo.

Cortejo inútil, en todo caso.

Bueno… no se sabe aún.

El caso es que tiene un puntito zoológico.

La etología es lo que tiene.

Es primigenio.

Sí; anterior al lenguaje. El aparato fonador aquí no interviene.

No es necesario. Todo se explica.

Parece que no hay diferencia entre significante y significado.

Sí, sí la hay. Lo que pasa es que no es verbal.

La semiótica.

La-sé-mio-tica. Si yo fuera Georgie Dann habría compuesto una canción así.

La pragmática.

La-prág-ma-tica. Si yo fuese Luis Fonsi o Fonsi Nieto o José Antonio Nieto habría compuesto una canción así.

¿Un reguetón?

Sí. Un reguetón lento, de esos que no se bailan desde hace tiempo.

Qué cosas.

¿Ya estás cocido?

Más bien, macerado.

¿A dónde vas?

A bailar. Dónde si no. Pide otro par de cacharros, mientras.

Ca-chá-rri-tos.

Dés-pa-cito.

Take-it-easy.

Ves: es una sín-co-pa

Tú estás muy loco.

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Publicado el
28 de mayo de 2017 - 11:16 h
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