Mi primer día...

Hace ya algún tiempo, compartí tertulia vespertina con dos colegas, Rafa y Paco, que disfrutamos enormemente y a posteriori agradecimos. Durante la misma (a veces he de reconocer que las reuniones entre personas que nos dedicamos a este noble oficio del coaching, son susceptibles de que adquieran "cierta carga de profundidad") surgió el tema, recurrente, de la motivación de las personas en los diferentes ecosistemas empresariales. Y en este sentido, comentamos un concepto al que se suele acudir, para servir de catalizador de la actitud de los integrantes de la Organización, denominado la Teoría del Último. Una breve, pero rotunda introducción a la misma, vendría de la mano de la siguiente pregunta: "¿qué harías si hoy fuera el último día de tu vida?".

La primera vez que recuerdo tener conciencia de esta teoría, fue en una rueda de prensa del mítico base de los Sixers, Allan Iverson "The Answer", cuando tras caer su equipo en la primera ronda de playoffs contra los Celtics, los periodistas le preguntaron sobre su compromiso con la franquicia en lo referente a los entrenamientos. El base indignado respondió: "Soy el jugador franquicia y me dejo la piel en cada partido ¿ y estamos aquí hablando de entrenamiento?. Juego cada partido como si fuera el último ¿y estamos aquí hablando de entrenamiento?".Juego cada partido como si fuera el último

Me gusta la filosofía que se desprende de esta Teoría, me atrae el sentido de ofrecer el 100% y que lo des todo en todo momento. Aunque hay algo que me retrae de la misma, y es precisamente el horizonte temporal tan sumamente reducido que te ofrece la teoría: UN SÓLO DÍA.

Mi propuesta está encaminada en invertir ese horizonte temporal, haciéndolo más extenso y sin perder un sólo gramo de motivación e ilusión. ¿Y si en lugar del final habláramos del principio? ¿Y si la pregunta fuera otra respecto a la situación que quieres solucionar?. A partir de ahora cambia el enfoque y pregúntate: ¿Qué haría si hoy volviera a ser mi primer día?. ¿Qué harías si hoy, de nuevo, fuera el primer día en tu trabajo, con tu pareja, con tus hijos, con tus papás, con tus hermanos, con tus amigos, con tus compañeros de trabajo, con tus compañeros de equipo, con tu…?.

Seguro que recuerdas tu primer día en el trabajo ¿verdad? En tu mente está grabado a fuego cómo fue la actitud que desplegaste en es primer día, la ilusión con la que fuiste, las ganas de "comerte el mundo", la pasión por aprender y progresar…

¿Y si hablamos de tu pareja? Recuerdas el primer día que empezaste a salir con él/ella… guauuu… ¡Qué pasada! ¿recuerdas como lo/la mirabas, escuchabas, tocabas? ¿Recuerdas esa ilusión, felicidad constante, estado de fluidez en la que te encontrabas?

Desde aquí reivindico el papel de lo novel y primerizo para que ocupen el sitio que les corresponde ¡Los últimos serán los primeros!, y eso es lo que te planteo, que desde este preciso instante, empieces a interactuar con tu entorno, en los distintos roles que desempeñas en tu vida, no con fecha de caducidad sino con fecha de posibilidad. Da siempre lo mejor de ti día a día, no cómo si fuera el último, sino como si fuera el primer día del resto de tu vida. BE TIM.

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16 de septiembre de 2015 - 12:47 h
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