El huevo del dinosaurio (el retorno)

"No descartamos ninguna medida"

           (Rafael Salazar. Portavoz parcelista)  

Se veía venir, amigos contribuyentes. La ciudad B tomó durante la mañana del jueves la ciudad A. Sobre las 12.30 horas, medio centenar de parcelistas procedentes de El Higuerón alcanzaron el corazón de la urbe y colapsaron el tráfico rodado durante noventa minutos. Se trata de la primera medida de un calculado plan que incluye el asalto del pleno municipal y el escrache a los concejales si fuera necesario.

Es la consecuencia lógica de un fenómeno urbano incubado durante décadas ante las narices del mismísimo Ayuntamiento. Estaba cantado que el huevo del dinosaurio rompería un día el cascarón y zas: te montan un anti plan general con su disconcejal de Urbanismo y todo. El señor Salazar lo anunció la otra mañana con una claridad que acojona: "No descartamos ninguna medida". Sea la medida que sea, todo apunta a que estará fuera de ordenación. Es decir: una des(medida) en toda regla.

Desde ese punto de vista, el parcelismo es coherente consigo mismo. Se ha educado en el desgobierno y no querrán ustedes que entre en el pleno municipal llamando a la puerta y respetando el procedimiento reglamentario. Si es capaz de transformar una parcela de suelo rústico en un chalé con piscina y barbacoa no va a ponerse a rellenar formularios para tomar la palabra. La toma y punto.

Ya lo dijo el otro día el presidente del Consejo del Movimiento Ciudadano: "El parcelismo es irrecuperable". Así que lo más sensato es ponernos pragmáticos de la muerte y aceptar que cualquier día se echan al monte del derecho a decidir. Y ahí, oiga, sí que nos cogen con el pie cambiado.

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24 de septiembre de 2016 - 03:22 h
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