El Hospital Quirón pone en marcha en Córdoba la Unidad de Diagnóstico Prenatal y Medicina Fetal

La doctora Inmaculada Romero realiza una ecografía a una mujer embarazada.

El Hospital Quirónsalud Córdoba ha puesto en marcha la Unidad de Diagnóstico Prenatal y Medicina Fetal, dentro del Servicio de Ginecología y Obstetricia, dirigido por los doctores José Enrique y Balbino Povedano, y donde se realizan las ecografías de las 12 y 20 semanas, que son “fundamentales para conocer el estado y desarrollo del feto, así como para detectar y prevenir enfermedades”, según ha indicado la ginecóloga responsable de la unidad, Inmaculada Romero.

Según ha informado Quirónsalud en una nota, la doctora Romero ha explicado que dentro del avance tecnológico global de la ecografía obstétrica de los últimos años, la exploración ecográfica del primer trimestre es la que más ha evolucionado, señalando que “añade la ventaja de aportar precocidad en el diagnóstico, facilitando el hallazgo de ciertas anomalías estructurales y adelantando con ello el diagnóstico y la toma de decisiones, tanto por parte del facultativo, como por parte de la gestante”. En la obstetricia actual, según ha señalado, “se considera el primer trimestre como el más adecuado para identificar el riesgo de cada gestante y programar un seguimiento individualizado de cada caso”.

En cuanto a la ecografía del segundo trimestre, su principal objetivo es obtener la máxima información sobre el desarrollo fetal, pudiendo así ofrecer a los padres una mayor capacidad de decisión frente a las diferentes opciones que se planteen a partir de la eventual detección de alguna anomalía.

Se estima que la prevalencia de anomalías estructurales fetales mayores se sitúa entre el 1,6% y el 3,5% de todas las gestaciones, pero en la inmensa mayoría de los casos el resultado de esta exploración no muestra anomalías, lo que permite tranquilizar a los padres.

El Hospital Quirónsalud Córdoba realiza una atención personalizada de la mujer en todas las etapas de su vida, desde la infancia a la menopausia, con un exhaustivo cuidado y seguimiento del embarazo, disponiendo de un área materno-infantil con la última tecnología, tres salas de dilatación-paritorio, bañera para parto natural, Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales con ocho puestos, y Unidad Integral de Mama.

El centro cuenta con unos profesionales del más alto nivel para atender todo tipo de partos con prestigiosos especialistas de Ginecología y Obstetricia, y de Pediatría, y un experimentado equipo de matronas, lo que permite asumir los alumbramientos con todas las garantías.

Ecografía en el primer semestre

La especialista ha indicado que la ecografía del primer trimestre, conocida coloquialmente como “ecografía de las 12 semanas”, se realiza entre las semanas once y 13 e incluye el cribado de cromosomopatías, que indica si hay alto o bajo riesgo de que el feto presente trisomía 21 (síndrome de Down), trisomía 18 (síndrome Edwards) o trisomía 13 (síndrome Patau).

Para ello se utiliza una combinación de factores maternos, como la edad, peso, raza, marcadores bioquímicos y marcadores ecográficos, teniendo en cuenta que la translucencia nucal también permite sospechar en el feto determinadas anomalías, como cardiopatías o displasias óseas.

En la ecografía morfológica se pueden descartar malformaciones tan importantes como anencefalia, holoprosencefalia, gastrosquisis o megavejiga. En el caso de las gestaciones gemelares, una ecografía detallada permite determinar la corionicidad y la amnionicidad, es decir, distinguir si los fetos comparten la misma placenta o la misma bolsa amniótica.

Otra parte importante de la ecografía consiste en la detección de anomalías en el útero y los ovarios que puedan influir en la gestación, como la presencia de miomas y de masas anexiales que puedan interferir con el trabajo de parto, según ha resaltado la doctora Romero.

En esta ecografía del primer trimestre se realiza también el cribado de parto pretérmino, el cribado de defectos del tubo neural, que permite sospechar la presencia de la espina bífida abierta, además de valorar los resultados de la analítica realizada previamente (entre las nueve y diez semanas) y descartar patologías como anemia, hipotiroidismo, diabetes gestacional o infección de orina.

El cribado de preeclampsia también se estudia en esta ecografía, mediante una combinación de factores maternos (edad y peso), factores biofísicos (tensión arterial, índice de pulsatilidad de ambas arterias uterinas) y factores analíticos. Con ello se puede predecir si una gestante tiene riesgo alto de desarrollar preeclampsia precoz e iniciar tratamiento antes de las 16 semanas de gestación.

La preeclampsia es una enfermedad multisistémica que conlleva una importante morbimortalidad, tanto materna, como neonatal, en el caso de la madre es una de las principales causas de ingreso en UCI y en lo que respecta al feto es la principal causa de parto prematuro iatrogénico, además de complicaciones a largo plazo en el desarrollo neurológico y cardiovascular, por lo que resulta prioritaria su identificación en mujeres con alto riesgo de desarrollar esta enfermedad, según ha destacado la doctora Romero.

En este sentido, ha resaltado que en la consulta de la ecografía del primer trimestre se aclaran también dudas sobre la importancia del abandono del hábito de consumo de tabaco, la ganancia de peso durante la gestación, la importancia de una alimentación sana, el ejercicio físico, el control de la tensión arterial y los suplementos vitamínicos, entre otros aspectos.

Ecografía morfológica

La doctora Romero ha explicado que la ecografía morfológica, conocida como “ecografía de las 20 semanas”, se realiza entre la semana 18 y la 22 de gestación y su principal objetivo es obtener la máxima información sobre el desarrollo fetal.

La semana 20 concilia un adecuado desarrollo de los órganos y sistemas fetales, lo que permite la detección de un elevado número de anomalías mayores, con el fin de establecer su etiología más probable a partir de pruebas complementarias (análisis genéticos y serologías), estimar el pronóstico en un número importante de casos y explicar a los padres la posible evolución de la gestación.

Además, en esta ecografía hay que prestar atención a otros aspectos como las anomalías de la placenta y del cordón que puedan modificar la vía de parto o que puedan modificar la curva de crecimiento del feto, y también es importante descartar patología en el volumen de líquido amniótico. También se valora adecuadamente el crecimiento fetal y la biometría (medición de las distintas estructuras fetales y cálculo del peso fetal estimado).

La especialista ha añadido que esta ecografía del segundo trimestre es el momento ideal para revisar aquellos marcadores ecográficos más sensibles para trisomía 21 (síndrome de Down). La medida de longitud cervical se realiza a las gestantes con factores de riesgo de parto pretérmino, la medición de índice de pulsatilidad de ambas arterias uterinas se hace a las pacientes con cribado de preeclampsia de alto riesgo calculado en el primer trimestre, la medición de la velocidad pico sistólica de la arteria cerebral media se practica en las gestaciones con riesgo de anemia fetal, y en las gestaciones gemelares se valora la corionicidad y la amnionicidad.

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