Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

Un estudio de la Universidad de Córdoba analiza qué empuja a los adolescentes a agredir a sus compañeros

Los investigadores de la UCO Daniel Falla, Eva Romera y Antonio Cabrera Vázquez

Redacción Cordópolis

0

Un nuevo estudio, que ha contado con la participación de más de 1.800 escolares y que ha sido realizado por el Laboratorio de Estudios sobre Convivencia y Prevención de la Violencia (Laecovi) de la Universidad de Córdoba (UCO), analiza qué empuja a los adolescentes a agredir a sus compañeros.

Según ha informado la UCO en una nota, la justificación de esta investigación se apoya en el hecho de que “la identificación de factores de riesgo es un elemento fundamental para diseñar estrategias de prevención eficaces frente al acoso escolar y al ciberacoso”.

De esta forma, el estudio realizado por el Laecovi de la UCO ha analizado conjuntamente “factores emocionales, cognitivos y conductuales de riesgo para identificar distintos perfiles de estudiantes y comprobar qué estrategias cognitivas se vinculan a ellos”.

A este respecto, uno de los autores del estudio publicado en la revista 'Psychology of Violence', Antonio Cabrera, ha explicado que, “para comprender por qué algunos jóvenes acaban agrediendo a sus compañeros, tanto físicamente, como a través de las pantallas, no es suficiente con estudiar la conducta agresiva como tal, sino que es necesario comprender si existen antecedentes emocionales y cognitivos que impulsan esos comportamientos”.

Para ello, y a través de una encuesta en la que han participado más de 1.800 estudiantes de Primaria y Secundaria de 27 centros educativos cordobeses, la investigación ha examinado “variables emocionales, como la alegría maliciosa, una emoción moral asociada a la satisfacción ante el sufrimiento ajeno; variables cognitivas, como la desconexión moral, entendida como las estrategias que permiten justificar el daño causado a otras personas, y variables conductuales, representadas por la agresión en 'bullying' y 'cyberbullying'”.

Este enfoque integrador se encuentra en línea con los estudios más recientes, que abordan el 'bullying' desde una perspectiva más global teniendo en cuenta la interacción entre factores emocionales, cognitivos y conductuales. El objetivo ha sido “comprobar si la combinación de distintos niveles de 'bullying', 'cyberbullying' y alegría maliciosa daba lugar a diferentes perfiles de estudiantes y si las estrategias de desconexión moral evaluadas un año antes podían predecir la pertenencia a esos perfiles”, según ha señalado Cabrera.

Así, el equipo investigador, del que también forman parte Daniel Falla y Eva Romera, de la Universidad de Córdoba, y Robert Thornberg, de la Universidad de Linköping (Suecia), ha identificado tres perfiles de estudiantes diferentes. Dos de ellos presentaban niveles bajos de 'bullying' y 'cyberbullying', mientras que el tercero “reunía características más preocupantes al reflejar un patrón afectivo más hostil y malicioso asociado a una mayor implicación en conductas agresivas”.

En concreto, este perfil se caracterizaba por “combinar niveles elevados de 'bullying' y 'cyberbullying' con una mayor tendencia a experimentar alegría maliciosa ante el sufrimiento ajeno, especialmente cuando esa emoción estaba asociada a sentimientos de rechazo, antipatía o aversión hacia la persona que sufría la desgracia”.

Además, teniendo en cuenta cómo los estudiantes justifican esos comportamientos agresivos, la investigación ha analizado si distintas estrategias de desconexión moral evaluadas un año antes podían predecir la pertenencia posterior a estos perfiles. Los resultados ha mostrado que “la atribución de la culpa a la víctima fue la única estrategia que predijo de forma significativa la pertenencia al perfil caracterizado por altos niveles de alegría maliciosa, 'bullying' y 'cyberbullying'·.

En concreto, aquellos estudiantes que “tendían en mayor medida a deshumanizar y responsabilizar a las víctimas de lo que les ocurría presentaban casi cuatro veces más probabilidades de pertenecer, un año después, a este perfil tan preocupante”.

De esta forma, “la deshumanización emerge como un factor relevante para comprender la configuración de perfiles en los que convergen la alegría maliciosa y las conductas agresivas”, de manera que, “si frenamos esa tendencia a considerar que la víctima tiene la culpa de lo que le ocurre o que merece el daño sufrido, es posible que reduzcamos la probabilidad de que los estudiantes acaben formando parte de perfiles de mayor riesgo”, según ha concluido Cabrera.

Etiquetas
stats