Un viaje al origen en tiempos de incertidumbre

Javi Flores, en el duelo con el Mérida en El Arcángel | ÁLEX GALLEGOS

En pleno período de incertidumbre, casi de temor en parte del entorno, encara un viaje en cierto modo especial. Mientras su futuro está en el aire acude a un lugar que evoca tiempos de ilusión naciente. El Córdoba realiza en apenas unos días un trayecto hasta su origen al tiempo que trata de sobrevivir. El conjunto blanquiverde regresa a un lugar que conociera en su segundo año de historia y que fuera parte de su primera campaña con final feliz. Retorna a Don Benito (domingo, 12:00), escenario más de seis décadas atrás de un encuentro de promoción de ascenso de Tercera a Segunda y que ahora ha de ser de esperanza en un presente excesivamente complejo. Pero no es ésa la única ocasión en que el cuadro califal se desplazara a la localidad pacense…

Dos son las veces que el Córdoba ha visitado Don Benito -y a su equipo- a lo largo de sus 65 años de existencia. La primera es quizá la que más grato recuerdo genera, si bien ambas terminaron de igual manera: con victoria. Más que nada porque concede la oportunidad de volver a los primeros años de un club que actualmente se tambalea. Corría la temporada 1955-56. Era la segunda de vida del conjunto blanquiverde, que militaba en Tercera. En concreto, competía en un Grupo XII del que formaba parte otro equipo de la provincia como el Pontanés y en que coincidía con el rival ante el que dio inicio el presente curso, el Recreativo Granada. Curiosamente tanto los califales como el cuadro de Puente Genil lograron, por vías distintas, el ascenso a Segunda.

Fue en la promoción de ascenso a la categoría de plata, tras proclamarse campeón de su grupo, donde el Córdoba se vio las caras con el Don Benito. Primero lo hizo como local en un partido que terminó con triunfo por 2-0. Después se produjo el duelo en la localidad pacense, en la que el resultado fue todavía más favorable al cuadro califal. El encuentro se disputó en el antiguo estadio de Las Albercas, que cerró sus puertas sólo un año después. Bajo la dirección de Pepe Juncosa, entrenador histórico para el club, el equipo se impuso por 0-5. Araujo marcó por partida doble y le acompañaron en la fiesta anotadora Hermida, Joaquín y Fustero.

Inmejorable resultó por tanto la toma de contacto con Don Benito, un municipio al que no regresó el Córdoba hasta más de treinta años después. Tanto tiempo transcurrió porque el conjunto extremeño jamás sobrepasó la frontera de Tercera hasta el curso 1988-89, en que debutó en Segunda B -con la presencia presente ya acumula cinco en la división de bronce-. Fue entonces, con los blanquiverdes en medio de su etapa por el desierto, cuando se produjo el regreso a la localidad pacense. Aquella vez sí se enfrentaron los dos equipos en el escenario del domingo: el estadio Vicente Sanz. Al cuadro califal lo entrenaba Carlos Vicente Campillo, que estaba al frente de un plantel plagado de nombres inolvidables.

Jorge Ramírez, Paco Jémez, Luna Eslava, Perico Campos, Toni Muñoz, Miguel Ángel Portugal, López Murga o Anquela eran parte de ese Córdoba y jugaron esa ocasión en Don Benito. Entre ellos se contaba también Ricardo Pozo Rícar, que en esa contienda gozó de notable protagonismo. No en vano, él fue el autor de los dos goles que al final dieron la victoria al conjunto blanquiverde. El triunfo fue por 1-2 después de que Loly recortara diferencias en el minuto 80. En la primera vuelta del campeonato, dentro del Grupo III, el cuadro califal venció por 2-1 en el viejo El Arcángel. Ahora toca volver a tierras extremeñas con un buen puñado de recuerdos en el momento más crítico de la historia del club, que espera no verla finalizada.

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