El primer día de los últimos: viaje a Éibar y se acabó

Jugadores del Córdoba en la Ciudad Deportiva | ÁLVARO CARMONA
La plantilla blanquiverde retoma los entrenamientos a puerta cerrada antes de afrontar su cita final en un Ipurúa en llamas

Ya nadie habla de motivación, de desafíos por cumplir ni de cuentas pendientes con la afición. Para qué. La mayoría no oculta su deseo por terminar de una vez esta maldita temporada para irse a otro sitio y olvidar lo que ocurrió. Pero esto quedará en los libros. El Córdoba, con los números en la mano, ha hecho sido uno de los peores representantes de todos los tiempos en la Primera División. Aún puede evitar un sangrante récord de una vuelta completa sin ganar a nadie. Tendría que vencer a domicilio al Éibar, que se juega la permanencia en la élite después de haber ascendido el curso pasado. Los armeros empataron en Getafe en un partido que propició que los azulones certificaran su continuidad en la Liga, dejando una esperanza en Ipurúa. El Éibar tiene que ganar al Córdoba y esperar el desenlace de los partidos de Granada, Almería y Deportivo. De este cuarteto bajarán dos. El tercero, que fue el primero, es el Córdoba.

La Ciudad Deportiva Rafael Gómez es el escenario de la vuelta al trabajo del plantel de José Antonio Romero. A puerta cerrada, como sucedió siempre exceptuando el día posterior a la derrota en Granada. Hubo incidentes, como lamentablemente se podía esperar, y después de aquello se volvió a sellar la entrada a las prácticas del equipo. Igual que en los más de cien días anteriores. El técnico cordobesista, que en los últimos días ha mostrado su perfil más crítico con el equipo, tendrá que componer la última convocatoria de Primera División para abordar un partido en el que habrá un ambiente volcánico. En la tarde de ayer, el Éibar anunció a través de sus medios oficiales que se han vendido todas las entradas disponibles para el partido ante el Córdoba (sábado, 18:30), al tiempo que solicitaba a los socios que no tuvieran pensado acudir al choque que desbloquearan sus asientos para poder ser ocupados.

Los vascos encaran un partido histórico. “Te tienen que matar para que te quiten de aquí cuando cuesta tanto llegar”, dijo Gaizka Garitano, entrenador eibarrés. Para los blanquiverdes, descendidos desde hace tres jornadas, todo lo que se avecina es un auténtico engorro. Quedan cuatro entrenamientos más y un largo viaje a Éibar para protagonizar un partido en el que nada tienen en juego. Después llegarán las vacaciones, que para muchos serán sin billete de vuelta.

Etiquetas
stats