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Hay un rincón de Córdoba donde la pasión y el talento se nutren cada día del propio influjo de la naturaleza. Uno ante el que la arboleda se abre paso a la ilusión. El verde se mantiene como el distintivo común, aunque el golpeteo constante de las bolas despierta un hilo musical que sobresale ante el resto del paisaje. En efecto, en plena sierra de Córdoba se encuentra desde hace casi 20 años uno de los núcleos principales del pádel cordobés. En un punto de la carretera de Trassierra tiene su centro de operaciones el CD Sierra Morena, entidad cuyo nombre bebe del propio enclave en el que se sitúa, y donde un grupo de amantes de dicha disciplina trabajan día tras día formando a los futuros embajadores de la provincia en ese deporte. Así lo llevan haciendo desde hace ya casi dos décadas. Un pulmón que sigue respirando a máxima potencia.

Una entidad en la que sobresale una figura por encima de todos. Esa no es otra que la de Alfonso Caballero, conocido deportivamente como Foncho, el cual es el director gerente, deportivo y entrenador del club, y quien ha confeccionado sobre su propia experiencia un club que, prácticamente desde su origen, vive alineado con el éxito formativo. Y es que la evolución, desde que nació en octubre del 2004, ha sido, en palabras de Foncho, “inmejorable”, puesto que del CD Sierra Morena han salido algunos de los mejores jugadores de la historia del pádel cordobés. Sin duda, su seña de identidad es la de ser un club de base con aspiraciones de élite, pero siempre manteniendo los pies en el suelo. Con un objetivo claro, que no es otro que formar desde la sabiduría y la pasión. Todo ello, además, con una alta probabilidad de llegar a lo más alto, aunque sin la presión de autoimponerse esa exigencia. Ejemplos hay de sobra respecto a su buen hacer formativo.

El club cordobés posee la experiencia de ser referente no solo a nivel provincial, pues en su palmarés cuenta con campeones de Andalucía, de España e, incluso, del mundo. Algunos nombres, sin lugar a dudas, resuenan en el recuerdo pasado, pero también en el presente y en el futuro de la disciplina. Ricky Morales, Macarena Caballero el propio Javi Garrido, el principal baluarte del pádel en la provincia actualmente. De hecho, Garrido ocupa a día de hoy el puesto número 17 del ranking mundial del World Padel Tour. Y sus primeros pasos los dio, como otros muchos deportistas, a los pies de Sierra Morena, donde logró sumar para su aún bisoño palmarés multitud de éxitos en categorías inferiores. El propio técnico admite con orgullo ese legado, aunque igualmente subraya la enorme aportación que está ofreciendo la figura de Garrido al crecimiento de la disciplina en la ciudad. “Él, con sus entrenamientos, con su esfuerzo, con su saber estar en la pista, fomenta cada día que los chicos se aficionen al pádel”, afirma, indicando a modo de broma que “todas las escuelas deberíamos darle un euro por cada alumno que tenemos, ya que él promueve que los chavales participen”.

Una entidad que cuenta, a día de hoy, con una horquilla de entre 120 y 150 alumnos en categorías de menores, y que sigue creciendo año tras año, gracias, en gran medida, a una trayectoria labrada a base de éxitos. De hecho, al tiempo que unos hacen carrera a nivel profesional en la disciplina, otros la asumen también dentro de su labor, pero en otro ámbito. Es el caso de la citada Macarena Caballero, que llegó a ser campeona del mundo de menores, y quien realiza actualmente su profesión como fisioterapeuta con una clínica en la propia sede del club. En definitiva, una familia, ya sea de sangre o de espíritu, formada entre las cuatro paredes de la pista.

Con todo, al ser cuestionado sobre la actualidad de la cantera, Foncho subraya que a nivel nacional han “bajado un poco” en Córdoba, aunque reconoce que “la tercera generación de jugadores fue algo irrepetible. De diez categorías (cinco masculinas y cinco femeninas) ganábamos seis o siete, y eso es muy difícil volver a repetirlo”. Así es, pues “no es que estemos mal, es que fue algo muy difícil de conseguir”, por lo que “en la actualidad no hay mala cantera en Córdoba, a nivel andaluz están ahí”, y ejemplos hay como los de Adrián González o Ginés Pedregosa, dos de los mejores proyectos del panorama autonómico, explica el preparador, que en cada sesión trata de aunar trabajo e ilusión a partes iguales, pues parece ser la única forma de mantener en el tiempo ese pulso formativo y a la misma vez competitivo dentro de un deporte que, pese a estar en continuo crecimiento, sigue alejado de las grandes disciplinas de masas. Y aún así, el Sierra Morena sigue generando absoluto campeones.

El secreto, según él mismo, es la “continuidad”. Solo así puede lograrse salga un cóctel perfecto, en el que cual deberán maridar a la perfección la implicación de los alumnos, los entrenadores y los propios padres. Día tras día. Así, otro entrenamiento se termina y el sol comienza a caer por la sierra. Es el momento de descansar y el continuo golpeteo de las bolas se ve apagando al tiempo que de nuevo coge protagonismo el sonido de la propia naturaliza. Es el momento de recobrar las fuerzas antes volver a llevar a cabo una nueva bocanada de ilusión y trabajo.

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