Óscar, Ramos y dos goles para la eternidad: “Ese día es imborrable”

Óscar Ventaja, en un partido con el Córdoba | LARREA

La consecuencia de sus acciones es sin duda lo más importante. De forma directa, y plenamente voluntaria, son autores principales de un éxito hasta hace no mucho sin parangón. Incluso con otro más significativo si cabe, ninguno existe como aquél en la historia reciente del club. Al menos, ésta es la manera en que lo ven no pocos. El logro no es otro que el ascenso del Córdoba a Segunda A después de 16 años, un hito que tuviera lugar tal día como este domingo de hace dos décadas. Al 30 de junio de 1999 vive estrechamente ligada la afición del conjunto blanquiverde, así como la entidad, gracias a muchas personas. Pero dos destacan sobremanera: Óscar Ventaja y Juan Carlos Ramos son dos nombres que permanecen imborrables en la memoria colectiva, toda vez que suyos fueran los goles del anhelado retorno al fútbol profesional.

Minuto 51, Rafa Navarro cae sobre el césped del estadio Cartagonova. Allí el Córdoba, dirigido por Pepe Escalante se mide al equipo homónimo, representante de Cartagena. Unos segundos después, ya en el 52, un tipo de no mucha estatura pero habilidoso como él solo manda el balón a la escuadra. Es el empate a uno y el primer paso hacia la gesta. Son casi las diez y media de la noche, un instante que quizá este domingo se repita en la cabeza del protagonista. “Ese día es imborrable para muchos de nosotros que estuvimos ahí y para otros que lo vivieron también”, admite Óscar Ventaja. Nacido en Barcelona, el exblanquiverde es en realidad cordobés de pura cepa. Como otros tantos futbolistas de esa campaña. “El mejor recuerdo es que la plantilla estaba llena de cordobeses y que consiguió algo muy importante”, señala el autor de aquel tanto.

De vuelta al 30 de junio de 1999, Óscar Ventaja festeja con rabia porque antes “había pegado dos palos y el balón no quería entrar”. Pero enseguida va al círculo central: no hay tiempo que perder. “No nos dio tiempo ni a celebrarlo. No nos valía, el empate les daba el ascenso a ellos. Así que dijimos, vámonos para el centro”, rememora. Sucede tras una diana de enorme factura. “Con el alma le pegué. Lo vi, salí y cuando le di al balón sabía que había golpeado fenomenal. Cuando lo vi dentro fue tremendo”, afirma sobre el momento exacto del lanzamiento de falta. Después del suyo, ha de llegar el gol de Ramos. A partir de ahí, más de treinta minutos de padecimiento. “Lo peor creo que fue la media hora final. No recuerdo que el equipo estuviera nervioso al descanso por ir por debajo (1-0). La última media hora daba igual, nosotros no íbamos a llegar a la portería contraria”, confiesa.

Ramos: “No me paré a pensar, sólo quería correr y celebrar”

“Sin lugar a dudas, ha sido uno de los logros más importantes para mí. He ascendido muchas veces, pero no ha sido lo mismo. Además, habiendo marcado tú, viendo a toda tu gente…”, comenta Óscar Ventaja, que lamenta que “20 años después de esa gesta se vea el Córdoba otra vez en el mismo sitio”. Como bien recuerda Óscar, el 1-1 no sirve de nada para el equipo de Escalante, que aprieta para marcar el segundo. Es el minuto 57 cuando Garrido casi arrolla a Espejo y además toca el balón con la mano. Falta, tarjeta amarilla y expulsión. Esta vez es Juan Carlos Ramos quien se coloca al lado del cuero. Apenas toma carrera, golpea y desata la locura en la ciudad. “En ese momento tenía bastante concentración para tirar la falta. Mi pensamiento era lanzarla por encima de la barrera, pero vi que Trujillo (portero local) daba unos pasos hacia el medio. En ese momento de iniciar la carrera, cambié mi pensamiento”, narra sobre los segundos en que la historia se reescribe desde el verde hasta las redes.

Natural de La Puebla del Río (Sevilla), Ramos es uno de los grandes héroes recientes del Córdoba. Corre el minuto 58 y él está a punto de acabar con las costuras de su camiseta. En el banquillo blanquiverde nadie queda inmóvil. “En ese momento sólo tenía alegría. No me paré a pensar la repercusión que tenía aquello, sólo quería correr y celebrar”, cuenta quien fuera un elegante centrocampista. De aquel 30 de junio a la actualidad 20 años en hojas del calendario quedan en la papelera. ¿El tiempo conlleva el olvido? “Para nada. El recuerdo siempre queda por mucho que pasen los años. Y cuando se cumple el aniversario la gente te lo recuerda”, responde hoy por hoy el autor de un gol eterno, como el de Óscar Ventaja. “Me quedaría con todo. Fue una temporada complicada, pero al final estás en un equipo para lo bueno y lo malo y supimos revertir esa situación”, indica acerca de cuál es su elección en el baúl de la memoria. Juan Carlos Ramos habla con calma pero en sus palabras permite conocer el orgullo que representara para él el Cartagenazo -Cordobazo en Cartagena-.

“El secreto al final es el trabajo. Había mucha gente comprometida. Recuerdo a mucha gente de Córdoba que habían mamado el cordobesismo (sic): Quero, Óscar, Clavero, Rafa Navarro…”, destaca de una plantilla cuyo valor humano y profesional ensalza. “Teníamos un objetivo común y trabajamos por él”, resalta. Ramos mantiene su relación emocional con la ciudad. Es inevitable, más allá de lo que ocurriera en Cartagena. “Fue la primera vez que salía de casa y también que vivía un club más profesionalmente. Es donde nació mi hijo. Siempre he tenido un cariño especial por Córdoba”, asegura. Caprichos del destino, el 20 aniversario llega con el club de nuevo en Segunda B. “Es una pena que una ciudad como Córdoba, con ese estadio y esa afición, que es como mínimo para estar en Segunda A, tenga que volver ahí. Espero que sea un paso efímero”, señala. No está de más regresar, dada la situación a aquel 30 de junio de 1999. Dos décadas después, este domingo es miércoles.

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