El nuevo amuleto del Córdoba

Los jugadores del Córdoba, tras vencer al Murcia | CÓRDOBA CF

No sucede sólo en el césped pero quizá sí de manera más perceptible. Más allá de los presupuestos y entrenamientos, del potencial de cada plantilla, a veces en los clubes trata de jugarse con otro factor. Es el de la suerte y lo que se pretende es conseguir la buena. Lógicamente, la mala fortuna no la quiere nadie. De ahí que en ocasiones haya determinadas acciones que resulten curiosas a ojos del espectador. Sin ir más lejos, en el recuerdo de quienes tienen ya unos años están los golpes de Carlos Aimar en el pecho de sus jugadores antes de los partidos. La superstición deja momentos también como el agua bendita utilizada por Giovanni Trapattoni durante su período al frente de la selección italiana o, con más proximidad, el cambio de redes de las porterías de El Arcángel que solicitara en alguna ocasión Iosu Ortuondo. ¿Funciona? Quién sabe, lo cierto es que éste no es un hábito extraño. Resulta frecuente más bien, y de ello sabe el Córdoba, que desde hace unas semanas tiene nuevo objeto al que encomendarse.

El nuevo amuleto del conjunto blanquiverde es algo tan sencillo como un elemento del nuevo merchandising del club. Se trata de una de las bufandas diseñadas a partir de esta temporada en verde y con el Skyline de la ciudad. Con cambio tipográfico en las letras que nombran a la entidad, este objeto cuenta con una postal de Córdoba similar a la que luce el primer equipo con su segunda indumentaria. El caso es que uno de los nuevos elementos de stock del cuadro califal se ha convertido en una especie de pieza propiciatoria de buena fortuna. Así se considera incluso, siempre sin perder de vista que se trata tan sólo de algo anecdótico, en el vestuario. Por ahora, eso es indudable, funciona pues desde que la plantilla cuenta con la bufanda antes de cada encuentro sólo conoce la victoria.

La curiosa historia arrancó precisamente tras la destitución de Juan Sabas. La llegada de Pablo Alfaro al banquillo no fue la única que se produjo para los futbolistas, que en Murcia estuvieron con la nueva bufanda. El resultado fue un punto final a una racha bastante negativa -que costó el cargo al entrenador madrileño- y el inicio de una más favorable -la mejor al cierre de un año natural desde 1990-. Sin fútbol no se habría vencido en el Enrique Roca (0-1) pero ahí estuvo el detalle lleno de simbolismo. Tras el triunfo ante los pimentoneros, el Córdoba volvió a tirar del producto de la suerte en los dos siguientes partidos y de nuevo hubo victorias: por 4-0 ante El Ejido 2012 y por 1-0, y con clasificación para siguiente ronda, ante el Albacete en Copa del Rey. Otro motivo, éste más propio de la sugestión que si es beneficiosa bienvenida sea, para la regeneración de la ilusión del cuadro califal.

Pero no es ésta la primera vez que en el conjunto blanquiverde existe lo que se cree es un amuleto. Unos cuantos años atrás fue López Silva quien contó con un objeto que ayudara al equipo. El onubense tuvo siempre cerca durante el curso del retorno a Primera, el 2013-14 -también antes y después-, una muñeca que incluso obtuvo parte de notoriedad. Era tipo pepona y de piel negra. ¿Sirvió? Quién sabe, lo cierto es que al final el Córdoba alcanzó su anhelo de volver a la máxima categoría del fútbol español. Tiempo después fue Razak quien protagonizó una particular encomienda a una pieza concreta. El guardameta de Ghana tenía como su runa ágata -piedra de la suerte- otro juguete, esta vez una reproducción de Spiderman que fue un regalo de su hijo.

Es decir, en el cuadro califal no faltaron las anécdotas de este tipo. Las hubo también más allá de la idea del amuleto, como simples decisiones y acciones. En efecto, Iosu Ortuondo hizo modificar las redes de las porterías de El Arcángel. Ocurrió durante su segunda etapa como entrenador del primer equipo, en la temporada 2002-03. Primero pasaron a ser rojas, después verdes. El vasco pretendía que las mallas fueran más visibles, y de paso acabar con un posible gafe de las tradicionalmente blancas, porque sus futbolistas no encontraban con facilidad el camino el gol. Una campaña antes fue Rafael Alcaide Crispi, en su tercer y penúltimo ciclo como técnico blanquiverde, quien procuró un difícil triunfo ante el Atlético de Madrid en el coliseo ribereño. La semana anterior al choque con los rojiblancos empapeló las paredes de vestuarios y demás con carteles que dieran confianza a sus jugadores. Los colchoneros vencieron por 0-2, por lo que no surtió mucho efecto aquel juego psicológico.

Etiquetas
stats