No va más: acción directa en el Córdoba

Juan Merino durante un entrenamiento en la Ciudad Deportiva | ÁLEX GALLEGOS

Cada uno desde su posición, sin divagar. El Córdoba ha activado todos sus resortes para abordar una prueba concluyente: si no gana el domingo a la Cultural Leonesa, el destrozo será máximo en todos los órdenes. Desde el futbolístico -el equipo va el último- hasta el social, ya que la entidad puso en marcha una campaña -que ha despertado polémica en las redes sociales- instando al aficionado a no dejar “que se derrumbe” su equipo. Además de divulgar el eslógan, el club ha dispuesto una campaña paralela dirigida a sus peñas en la provincia. Habrá autobuses y entradas gratis para que los seguidores acudan a El Arcángel, un estadio cuyas gradas se han ido despoblando paulatinamente en proporción directa con el rendimiento del equipo. Menos alegrías, menos público. En la última cita, ante Osasuna, hubo poco más de siete mil. Teniendo en cuenta que hay algo más de doce mil socios, el objetivo principal de los responsables del Córdoba es recuperar el aliento de los fieles para reconducir una trayectoria torcida desde el principio.

Más allá de conseguir un aumento en el aforo -en el club confían en que se logrará y los primeros datos así lo indican-, la clave está en lo que suceda en el césped. El equipo no ha sido capaz de ganar ni un solo partido desde que llegó Juan Merino, anotando solo dos goles que han valido dos puntos. Una cosecha mínima que no ha sacado a los blanquiverdes de la última posición. Salir de ese infame puesto pasa por sumar tres ante la Cultural Leonesa, un recién ascendido que llega inmerso en una racha negativa: en sus últimos once partidos no ha ganado ninguno, empatando cinco. Sobrevive fuera de los puestos de descenso gracias a su potente arranque de campeonato. Entre los muros de El Arcángel no se quiere pensar en un resultado distinto a la victoria. Un desenlace diferente podría desembocar en soluciones drásticas con el foco, una vez más, en el banquillo.

El técnico linense insiste en sus métodos. Más horas de trabajo, más físico, más césped, más charlas... Rutina dura para una situación durísima. Después de la jornada de asueto este martes, el grupo regresa con una doble sesión. La primera, a las 10:30, a puerta cerrada; la vespertina, a las 16:30, a puerta abierta para público y medios de comunicación. Será la última que se pueda ver. Las prácticas del jueves, viernes y sábado serán con la persiana echada. ¿Qué puede hacer Merino? Hasta ahora lo ha intentado todo. En el Viejo Nervión, ante el Sevilla Atlético, incluso cambió de sistema antes del descanso viendo que el adversario estaba siendo superior. Frente a la Cultural tendrá de nuevo disponible a Sergi Guardiola, máximo goleador del equipo con cinco tantos, que estuvo ausente en la última jornada por sanción. Puede volver el dúo arriba con Jona Mejía, que ha sido el único futbolista que ha marcado gol durante la etapa de Merino.

El Córdoba ya echa humo. Merino sigue apretando tuercas en un grupo al que se exige una reparación de los daños. Y en los despachos la entidad busca el modo de rentabilizar una política de mano tendida hacia colectivos -desde el peñístico hasta el de los medios de comunicación- anteriormente denostados. Es lo que tienen las crisis.

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