Un examen de fortaleza anímica

Luso, en una acción del duelo de 'play off' del pasado curso en Girona. | MADERO CUBERO

Desconoce la derrota lejos de su feudo. Y quiere que la dinámica continúe. Aunque la tarea será más compleja en esta ocasión. El Córdoba de Luis Miguel Carrión no pierde fuera. Ése es el mejor dato que presenta el conjunto blanquiverde desde la llegada del técnico a su banquillo y que contrarresta por el momento la desacertada trayectoria en El Arcángel. Sin lugar a dudas, esa circunstancia sería el mejor estímulo posible para el equipo para recuperarse de su amargo adiós a la Copa si no fuera porque su rival del domingo, el Girona, no claudica en Montilivi desde el pasado 18 de junio. Entonces cedió ante Osasuna (0-1) en la vuelta del play off de ascenso. En lo que se refiere al curso regular de Segunda A, la estadística es mucho más brillante por parte de los catalanes: el cuadro albirrojo está invicto como local desde finales de 2015.

El dato es esclarecedor. El estadio de Montilivi es un recinto inexpugnable. Excepto el Osasuna de Enrique Martín, ningún equipo fue capaz de vencer en tierras catalanas desde el 12 de diciembre de 2015. Ese día el Girona cedió su última derrota en Liga como local. Lo hizo ante Elche (0-1), sólo una semana después de caer, precisamente, ante el Córdoba (1-2).  El choque con el conjunto ilicitano, y el cambio de año, significó un auténtico punto de inflexión para los de Pablo Machín, que a partir de ese momento se forjaron una reputación de adversario cuasi imposible de superar cuando actúa en feudo propio. Los albirrojos completaron el segundo tramo de la campaña 2015-16 con ocho victorias y cuatro empates y en el presente ganaron seis duelos y terminaron en tablas otros cuatro.

La trayectoria del Girona como local resulta envidiable. Aunque su único punto negro desde diciembre de 2015 tuvo un coste demasiado alto. Los de Machín cayeron en la vuelta del play off ante Osasuna y dejaron escapar el salto a Primera. El Córdoba quiere dar un nuevo mazazo al cuadro catalán en su feudo, para lo que cuenta con el valioso dato logrado como foráneo desde que Carrión se pusiera al frente del equipo. Desde entonces, el conjunto blanquiverde nunca perdió. En Liga repitió triunfo en sus difíciles salidas a Reus y Oviedo, mientras que en Copa se impuso al Málaga en La Rosaleda e igualó a cero con el Alcorcón. Una estadística positiva a la que pretende dar continuidad el domingo, también para superar el trance del pasado miércoles de su eliminación en el torneo del KO ante los madrileños. Es por tanto un duro examen de fortaleza anímica. Un test al que acude con intención, además, de resarcirse de su última comparecencia en Montilivi: la última vez que los califales jugaron allí fue en eliminatoria de ascenso del pasado curso. Perdió 3-1 en la prórroga y perdió el tren a la elite.

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