¿Qué nos espera?

González Calvo, en un entrenamiento del Córdoba en Nerja | CÓRDOBA CF

El futuro es incierto. Para todos. Poca seguridad hay en el entorno del deporte general, de cara a unos próximos meses en los que la incertidumbre primará por encima de todo. La crisis del Covid-19 sigue muy presente, y cada paso que se da debe ir medido a la perfección, pues cualquier situación que se salga de la línea trazada puede provocar que todos tengan que volver a la casilla de salida. Además, en el caso del Córdoba, las dudas son aún más notorias, pues el club vive unos días de perplejidad constante, pues hay muchos asuntos aún que siguen sin estar completamente resueltos. El primero de ellos, y quizá el más importante a corto plazo, pasa por la inscripción del club en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). El organismo presidido por Luis Ruibales incluyó hace unos días al conjunto blanquiverde en el Grupo IV, aunque su situación sigue pendiente de resolución, tal y como se encargó de recalcar el ente federativo.

Y es ahí donde se centran todas las miradas, pese a que desde el consejo de administración de la entidad se procura transmitir plena seguridad y confianza en el proceso. Y es que una inclusión definitiva repercutiría en gran medida en la tranquilidad de buena parte de la afición, además de en la propia plantilla, que a día de hoy cuenta con siete fichajes no oficializados, y los cuales se anunciarán una vez se haya solventado dicha problemática. Con todo, lo cierto es que no debe demorarse mucho más la decisión, teniendo en cuenta que está previsto que la competición arranque el próximo 18 de octubre, por lo que todos los equipos deberían saber lo antes posibles quienes serán con total seguridad sus rivales en cada uno de los grupos establecidos. Asimismo, y según informó La Voz de Galicia, está previsto que el sorteo del calendario de Segunda B se celebre el próximo 14 de septiembre, un añadido más a la premura de la ratificación.

Será a partir de entonces cuando todo el trabajo del Córdoba, aunque en gran medida ya viene siendo así, fluya en una sola dirección. Sin embargo, es innegable que parte de la atención estará puesta también en el proceso de venta de la unidad productiva a Unión Futbolística Cordobesa. Un trámite que volverá a iniciarse el próximo lunes 7 de septiembre, pues será entonces cuando se incorpore de nuevo Fernando Caballero, juez designado por el Consejo General del Poder Judicial para llevar la causa blanquiverde, y que tiene en sus manos otorgar firmeza -o no- al proceso de venta de la unidad productiva, para lo que también ha de revisar hasta cinco recursos en contra. Cabe recordar que el trabajo de su antecesor, el magistrado Antonio Fuentes, daba el visto bueno a la operación, aunque esos autos carecen a día de hoy de firmeza jurídica. Dicho juez fue recusado y será Caballero el que tenga la última palabra en la operación.

Y al tiempo que avanza la cuestión institucional, el club sigue pendiente del nuevo formato ideado por la RFEF. En este caso serán 102 equipos los que compitan en Segunda B y, de ratificarse, el cuadro blanquiverde competiría en el subgrupo B del IV junto a otros nueve equipos. De este modo, y pese a que aún hay numerosas incógnitas, la idea es que la competición se divida en tres fases. La primera constaría de una liguilla de 18 encuentros a ida y vuelta entre los diferentes subgrupos (20 partidos en el caso de los que tengan once equipos). De ahí, los tres primeros pasarán a jugar la fase de ascenso a Segunda División, mientras que del cuarto al séptimo pelearán por una plaza en la Segunda B Pro. El resto lucharía por no caer a Tercera. Y es a partir de este momento donde empiezan a surgir la incertidumbre. En el caso de los mejores clasificados, que es donde espera estar el Córdoba, se pretenden crear otros cinco grupos con los seis mejores de cada subgrupo, y que éstos compitan también en formato de liguilla, clasificándose los tres primeros -y el mejor cuarto- para la definitiva fase de promoción a categoría profesional. Cabe decir que los que no consigan pasar a la última fase tendrían asegurada su plaza en la Segunda B Pro como mal menor.

Un arduo camino cargado de dudas por resolver. Con todo, los de Juan Sabas, conscientes de los numerosos frentes que tienen abiertos, trabajan prácticamente con la vista puesta en el día a día. De este modo, la plantilla encara este sábado su segundo encuentro amistoso, aunque de nuevo será ante el filial, pues aún no se ha aprobado el protocolo sanitario por parte del Consejo Superior de Deportes. Y tras dicho enfrentamiento, los blanquiverdes partirán el lunes al segundo stage de la pretemporada, en esta ocasión ubicado en Montecastillo, donde permanecerán hasta el domingo 13 de septiembre.

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