Sin efecto Vista Alegre es más difícil

Cristian lamenta la derrota ante el Viña Albali Valdepeñas | ÁLEX GALLEGOS

Cierto es que sus números no eran sobresalientes pero al menos le permitían gozar de una mínima garantía respecto del descenso. No lo es menos que la calma en relación a los puestos de peligro la mantiene. Aunque este último hecho aporta mucho menos alivio que en otras ocasiones. Más que nada porque uno de sus perseguidores recorta distancia de manera notable y porque otro aún tiene un partido menos -al ser aplazado el que le correspondía en la jornada 15-, lo que convierte en provisional la situación en la tabla. Además, queda la sensación de haber dejado escapar una doble oportunidad de oro para establecer claras diferencias con la zona baja. Ésta es la consecuencia de los dos últimos resultados del Córdoba Patrimonio de la Humanidad en su feudo, que le impiden avanzar en su camino hacia la salvación.

Sin efecto Vista Alegre es más difícil. Quedó definitivamente demostrado este domingo tras la derrota sufrida ante el Viña Albali Valdepeñas. El conjunto blanquiverde centra sus esfuerzos en hacer un fortín del Palacio Municipal de Deportes durante la segunda vuelta. Tanto es así que durante las semanas ésta fue la idea más veces repetida por el entrenador, Miguel Ángel Martínez Maca, y los jugadores. Resulta lógico dado que el cuadro califal tenía tras el primer tramo de competición, que finalizó justo antes de las vacaciones de Navidad, más encuentros como local que como visitante. Pero todo se torció sin esperarlo en las dos primeras contiendas del segundo período de la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS).

De entrada, el Córdoba Patrimonio de la Humanidad encaraba la competición durante 2020 con un buen balance en su pista. Venció en tres partidos y sólo cedió un empate, si bien este último resultado supo en cierto modo a tropiezo. Principalmente porque se produjo ante un Aspil Jumpers Ribera Navarra en una etapa muy compleja y con una plaga de bajas. Los tudelanos se llevaron un punto. Obtuvieron un mínimo botín de un recinto en el que sólo los tres gigantes consiguieron sumar, en sus casos de tres. No sin algún apuro vencieron Movistar Inter (2-3), ElPozo Murcia (3-5) y Barça (2-6) en un Vista Alegre que ya se tornaba como una plaza realmente difícil. De ello pueden dar fe sobre todo Osasuna Magna (1-0) y O Parrulo Ferrol (3-2). El Pescados Rubén Burela cierra el triplete de víctimas (5-1).

Precisamente esos resultados hicieron que el conjunto blanquiverde fuera el décimo mejor local de la primera vuelta en Primera y del mismo modo, aunque con ayuda de otros resultados, haya vivido fuera del descenso en todo momento. Éste es el motivo por el que la confianza fue creciente en el club y el equipo ante la segunda vuelta, en la que se preveía como factible la permanencia con tres victorias -quizá la carestía de puntos sea mayor- con un tramo de campeonato en el que se contaban hasta ocho partidos en el Palacio Municipal de Deportes Vista Alegre. Sin embargo, los primeros dos terminaron de mala manera. Por supuesto, no debe pasar por alto la dificultad que entrañaban los rivales pero tampoco ha de hacerlo el hecho de que en ambos casos el triunfo estaba encaminado.

En tramos finales que fueron muy dolorosos, el Córdoba Patrimonio de la Humanidad perdió dos puntos ante el Levante y los tres ante el Viña Albali Valdepeñas. Claro está que es fútbol sala ficción, como bien podría decirse, pero la fragilidad mostrada en dos choques en los que además el cuadro califal jugó a un altísimo nivel, se traduce en la imposibilidad de avanzar con firmeza hacia la permanencia. De haber vencido ambos encuentros, los de Maca estarían en una situación privilegiada para encarar la recta final del campeonato. Serían decimosegundos, con 20 puntos y más cerca de la zona de play off que del descenso: se encontraría a cuatro del octavo y nueve por encima del penúltimo. Por tanto, queda certificado que sin efecto Vista Alegre es más difícil.

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