Año 3 después de Litri

Litri y Loreto, emocionados en la celebración del ascenso a Segunda en 1999.

El hombre que quiso al Córdoba más que a sí mismo se fue tal día como hoy, hace tres años. A los 82, Francisco Calzado Ferrer (Córdoba, 1941-2014) falleció en las vísperas de un partido frente al Deportivo de La Coruña en El Arcángel. No pudo ver cómo su equipo, contra pronóstico y lógica, terminaba ascendiendo a Primera División unos meses después. Luego ocurrieron más cosas. Si algo tiene el Córdoba CF es que se mueve en medio del frenesí más absoluto, entre el exceso y la paradoja, construyendo su identidad entre complejos, como varado en una eterna adolescencia.

El Litri estuvo con el Córdoba en Primera, en Segunda, en Segunda B y en Tercera. A veces arriba y casi siempre abajo. Cuando las cosas se ponían realmente feas -y creánme que lo han estado muchas veces a lo largo de la historia del club-, ahí estaba Litri para soltar un chiste y relativizarlo todo. Siempre tenía en la boca el chascarrillo oportuno, la anécdota que rompía la solemnidad boba que a veces invade el fútbol y lo aleja de sus verdaderos dueños. Litri, que lloraba abrazado a una estatua de San Rafael en los vestuarios de El Alcoraz la última vez que su equipo salió del cenagal de la Segunda B, dejó de abrir el libro de sus sentencias poco antes de que su equipo lograra ascender al cielo de la Primera División después de 42 años de ausencia. En Las Palmas, los seguidores más fieles le recordaron entre lágrimas. Aquel éxito inesperado fue un tributo a los ausentes.

En sus últimos años, Litri era el encargado de mantener el Museo del Córdoba. Limpiaba y enmarcaba fotografías antiguas, recortes de periódico, material que le llegaba de aquí y de allá. Como un arqueólogo del cordobesismo, recopiló vestigios de todas las épocas. Desde 1963, fue masajista, utilero, conserje y consejero, pero no de los que se sientan en la mesa de caoba para analizar balances y cuentas de resultados sino de los que ofrecen consejos sinceros. Experiencia le sobró siempre para dar y regalar. Y así lo hizo siempre.

Tres años después de su fallecimiento, nada se sabe del museo del Córdoba CF, ni del paradero final del material que Litri recopiló durante toda su vida. Los actuales rectores del club tienen la idea de hacer algo en las instalaciones de la nueva Ciudad Deportiva. Habrá que esperar. Tampoco hay noticias de esa calle que iba a llevar una placa rotulada con su nombre. En agosto de 2015 hubo reuniones en el Ayuntamiento, auspiciadas por el presidente de la Gerencia de Urbanismo, Pedro García, a las que asistieron miembros de distintos colectivos cordobesistas. García detalló a las peñas cuáles eran los trámites para solicitar que el Ayuntamiento dedique una calle a nombre de una persona ya fallecida a modo de homenaje. Hubo buenos propósitos para iniciar el camino y preparar un expediente de petición. Incluso se llegaron a ver calles cercanas al Estadio El Arcángel que se pueden rotular con el nombre del histórico cordobesista. Pero aquello se estancó. Ni el club ni las peñas han dado ningún paso efectivo. El nombre de Litri no está escrito en ninguna placa, pero sigue siendo una referencia recurrente en las tertulias de los cordobesistas. Vive, por tanto.

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