Contra la adversidad, más voluntad

Los jugadores del Córdoba B celebran un gol | CHARO TOBAJAS/CCF

Esfuerzo, constancia y sacrificio. En definitiva, voluntad es lo necesario. Más todavía si la situación es adversa. La fórmula la conocen bien Juan Marrero y sus futbolistas, que por el momento demuestran que nada hay mejor que el trabajo y la implicación. Y muy especialmente a la hora de combatir dificultades. La quinta plaza que después de tres jornadas ocupa el Córdoba B en el Grupo X de Tercera es el reflejo. El cuadro califal demuestra una gran capacidad de superación en medio de una realidad compleja. Dos victorias y un empate componen el balance de un equipo que en el estreno del curso apenas contara con efectivos suficientes.

A pesar de sus problemas, el Córdoba B ha realizado un notable inicio de curso en una competición siempre complicada como la del Grupo X de Tercera. Siete puntos suma el segundo equipo blanquiverde aun cuando cuenta con sólo 16 fichas propias y requiere la aportación de varios juveniles. Las circunstancias son las que son pero no resultan excesivamente perjudiciales gracias a la convicción de una plantilla bisoña y en construcción. Para muestra el botón de una primera jornada en la que Juan Marrero supo buscar el triunfo cuando apenas tenía a 12 jugadores disponibles. Necesitó en el comienzo de la temporada a unos cuantos chicos del siguiente escalafón dentro de las categorías inferiores de la entidad de El Arcángel.

La primera batalla fue ante Los Barrios, al que los blanquiverdes vencieron por 2-0 en Montilla. Para ese encuentro, el técnico no pudo contar con Llamas (portero), ni con Arnau Vega (defensa). Los dos fueron inscritos ya iniciada la aventura en Tercera. Por si fuera poco, Jordi Méndez y Miguel Ángel estaban lesionados. De ahí que la primera lista de la campaña la tuviera que cerrar Marrero de manera circunstancial. Pero no le pesó al preparador del filial, que confía plenamente en los futbolistas que aporta el primer equipo juvenil. El guardameta Nacho Córdoba, el zaguero Ramón, y los medios Vargas, Bermúdez y Moyano son quienes por ahora refuerzan al B. Los dos últimos, de hecho, son considerados de facto integrantes del segundo conjunto del Córdoba.

Tras acabar con las inquietudes en el arranque liguero, el filial dio un golpe en la mesa en Écija. En tierras sevillanas se impuso (0-1) a un equipo llamado a competir por las más altas cotas tras su traumático descenso de Segunda B la pasada campaña. Aquel resultado fue la confirmación de que contra la adversidad lo mejor es incrementar la voluntad. De crecimiento, por ejemplo. Un hecho que no significa que todo vaya a ser un camino de rosas en lo que resta de temporada, como fue posible comprobar hace unos días, en la última jornada, ante el Gerena. Entonces el Córdoba B no consiguió pasar del empate (1-1), un resultado que sin embargo no le imposibilita permanecer en la zona noble de la tabla.

El segundo equipo blanquiverde encara una campaña difícil. Principalmente debido a la escasa capacidad de movimiento que el límite salarial impuesto por LaLiga deja al conjunto matriz. No en vano, son hasta seis los futbolistas que pertenecen al plantel que dirige José Ramón Sandoval los que cuentan con licencia federativa del filial. Son los casos de Marcos Lavín, Luismi Quezada, Álvaro Aguado, Sebas Moyano, Andrés Martín y Erik Expósito. Con todo, la entidad pudo garantizar un vestuario de al menos 16 futbolistas propios a Juan Marrero -el tope de la Federación Andaluza es de 22-. A ellos sumó el técnico a los mencionados juveniles para con valentía adentrarse en un duro Grupo X de Tercera.

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